100 metros era el diagnóstico, un Ironman fue el resultado - Azimut
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100 metros era el diagnóstico, un Ironman fue el resultado

100 metros era el diagnóstico, un Ironman fue el resultado

“Hay una enfermedad que es incurable y degenerativa: la vida”.  Y con ella debemos encontrar la felicidad. 100 metros es una película que no hay que ver, hay que vivir.

Empecemos por el principio: Ramón Arroyo. A todos nos gustaría ser como Ramón: una carrera profesional de éxito, una buena posición socioeconómica y una familia de revista. ¿Qué más podemos pedir, verdad? Él no la pidió, pero ella se presentó sin avisar: esclerosis múltiple.

En este film, donde Dani Rovira encarna su primer papel dramático, podremos conocer todos aquellos aspectos que se ven influidos por un diagnóstico que rediseña nuestra vida, de golpe.  A Ramón se le entregó un proyecto completamente nuevo, y muy alejado de su profesión, convertirse en el manager de su propia vida.

Ramón escogió el deporte como motor de ese nuevo viaje. Debemos caminar en la vida con retos que nos obliguen a sacar lo mejor de nosotros mismos, y así cumplir nuestros sueños. Será difícil, doloroso, nos costará e intentaremos tirar la toalla. Pero allí estará nuestro entorno, para encargarse de que eso no ocurra. La presión de un suegro, una negatividad extendida entre pacientes escleróticos fueron el revulsivo que le llevaron durante más de un año, y con brotes de por medio, a alcanzar un ironman en el año 2013.

Y para ello contó con la mejor aliada, su mujer Inma. La persona que entendió que la esclerosis múltiple no era cosa de uno. “Tenemos esclerosis múltiple” y toda la familia se ha adaptó a esa nueva situación, con valentía y coraje.

La importancia de la familia en la gestión de una discapacidad es vital. El V informe de la Fundación Adecco Discapacidad y Familia, afirma que a pesar de las dificultades económicas y de conciliación que en ocasiones aparecen derivadas de una discapacidad, el 92% de los encuestados asegura que tienen un miembro de la familia con discapacidad le ha aportado valores hasta entonces desconocidos. Los más encontrados son la empatía, capacidad para relativizar, fuerza de voluntad, tolerancia o amplitud de miras.

Estos valores además deben trasladarse también al círculo social de la personas con discapacidad, amigos y compañeros de trabajo. 100 metros muestra con realismo como el entorno social no siempre está a la altura de las circunstancias, quizás por prejuicios, quizás por desconocimiento. Ellos también necesitan un proceso de sensibilización para entender y encajar ese nuevo componente en la relación humana entre dos personas. 100 metros muestra con crudeza como a veces la falta de sensibilización y empatía puede llevarnos a situaciones de discriminación y aislamiento social.

Asimismo, la empresa. La empresa debe saber gestionar, con una buena estrategia de Diversidad Corporativa, la nueva situación de un empleado al que se le ha diagnosticado una discapacidad. Las organizaciones deben estar preparadas para seguir aprovechando el talento del trabajador en un nuevo contexto mediante procesos de información, sensibilización, normalización, adaptación y asesoramiento sobre los escenarios que puede presentar la discapacidad.

Tras ver esta película, que se estrena el 4 de noviembre, haz un ejercicio: ponte de pie, solo, en el salón de tu casa y cierra los ojos. Imagina que te diagnostican cualquier enfermedad que conllevará resetear tu vida y estar rodeado de personas a las que quieres, aprecias o trabajas. Empieza a ver cómo, a causa de esa discapacidad, tu entorno social (amigos, colegas etc) empiezan físicamente a darte la espalda. ¿Cómo es esa sensación? Eso es el riesgo de exclusión.

 

marc
marc.ponce@adecco.com
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