Los niños con discapacidad: el futuro del empleo
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Los niños con discapacidad: el futuro del empleo

Los niños con discapacidad: el futuro del empleo

En una sociedad cada vez más heterogénea y diversa, no podemos imaginar un futuro sin el talento de los niños con discapacidad.  Paulatinamente, los valores sociales y familiares van cambiando e integrando la diversidad de forma natural: ello nos permite vaticinar que las nuevas generaciones con discapacidad tendrán una mayor presencia en el ámbito laboral.

Desde la Fundación Adecco así lo deseamos y, como cada año, no hemos querido perder la oportunidad de preguntar a los niños con discapacidad por sus aspiraciones profesionales. El análisis de las respuestas ha reafirmado los valores que habitualmente definen a las personas con discapacidad: una fidelidad mayúscula al proyecto al que se vinculan, un fuerte arraigo familiar y una gran valoración de sus cualidades personales como competencias para el empleo.

Con estas cualidades, ¿quién no les querría en su equipo? No en vano, aportan un plus de humanidad a las organizaciones, promoviendo el esfuerzo, el sacrificio o la superación y mejorando el clima laboral.

Eterna fidelidad

Los niños con discapacidad imaginan su futuro profesional en un empleo estable, que les permita llevar una vida normalizada. Así un 66% desea trabajar en la misma empresa durante toda su vida, frente a un 34% que preferiría probar en diferentes compañías.

Delia Salinero, consultora de la Fundación Adecco, realiza la siguiente lectura del resultado: “cada vez más, los niños con discapacidad son educados en la igualdad, siendo conscientes de que la educación y el empleo son las principales herramientas para tener una vida normalizada. Por ello, desarrollan una alta fidelidad, compromiso y escasa o nula intención de abandono”.

Una “buena persona” como jefe

¿Y a quién les gustaría tener como superior? Más de la mitad (56,1%) lo tiene claro: el principal requisito se resume en que sea una buena persona. Algunas respuestas concretas han sido: “alguien bueno y que te entienda” o “una persona cariñosa en quien poder confiar”.

También los hay que se decantarían por un personaje famoso (21,5%). Dentro de esta categoría, el más mencionado ha sido el cocinero Jordi Cruz (20%), conocido por su participación en el popular concurso de televisión, MasterChef. El Papa Francisco ha sido la segunda personalidad más aludida por los niños: un 10% desearía tener a Su Santidad como jefe.

En tercer lugar, el cantante Pablo Alborán es el famoso que más querrían los niños como líder, con un 7% de las respuestas.

Por último, empatan el Rey Felipe VI, Shakira, Iker Casillas y Mariano Rajoy, con un 5%.

Quieren ser futbolistas y profesoras

¿Y a qué les gustaría dedicarse a los niños con discapacidad cuando sean mayores? Las respuestas varían en función del sexo. Los niños se decantan por profesiones ligadas al mundo del deporte, el motor, los oficios, las ciencias y la seguridad, por este orden.

Entre los niños, la profesión preferida es la de futbolista (13,6%) seguida de otras como mecánico, arquitecto, ingeniero o bombero. Entre las más pequeñas la profesión más popular es la de profesora (23%), seguida de enfermera, actriz, veterinaria o modelo.

A la luz de los resultados, podemos poner sobre la mesa una tendencia: los niños optan por profesiones relacionadas con el reconocimiento social o sus propias aficiones, mientras que las niñas tienen un perfil más social, orientándose a empleos que dan servicio a los demás.

Entre todas las respuestas también ha habido lugar para la anécdota: es el caso de la andaluza de 11 años, que de mayor quiere ser “bruja mágica”, o el canario de 10 que quiere convertirse en “Santa Claus”. También los hay polifacéticos, como la navarra de 11 años que sueña con poder compatibilizar las profesiones de pastelera y policía.

“Buen corazón”: su mejor competencia para el empleo

Superar la entrevista de trabajo es el paso decisivo hacia el empleo y así se lo hemos explicado a los niños con discapacidad. Para ello, hemos realizado el ejercicio de reflexionar qué destacarían de sí mismos para tener éxito en un proceso de selección.

Llama la atención el hecho de que los niños con discapacidad no hacen referencia a sus competencias laborales o aptitudes profesionales, sino que ponen sobre la mesa cualidades relacionadas con su forma de ser, que consideran positivas para desempeñar un puesto de trabajo.

Algunas de las respuestas más repetidas han sido “tengo buen corazón”, “soy alegre” o “soy amable”. También hay algunas originales con la del madrileño de 11 años que “siempre ayuda a  la gente que le pasa algo” o la del murciano de 16, que se define como “la alegría de la huerta”.

Según Delia Salinero: “huyendo del estereotipo, nuestra experiencia constata que las personas con discapacidad cuentan con valores personales que aportan mucho a las empresas, mejorando el clima laboral. En general, se sienten muy agradecidos de tener la oportunidad de trabajar y su actitud es muy positiva, viendo reforzado el compañerismo, la capacidad de trabajo en equipo o la empatía”.

 

Irene Gil
irenegilromero@gmail.com

Periodista. 9 años dedicada a la Comunicación corporativa, profundizando en la situación social y laboral de las personas que lo tienen más difícil.

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