Mª José Ordóñez Carbajal: "el empleo de las mujeres víctimas es un elemento imprescindible para su recuperación integral" - Azimut
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Mª José Ordóñez Carbajal: “el empleo de las mujeres víctimas es un elemento imprescindible para su recuperación integral”

Mª José Ordóñez Carbajal: “el empleo de las mujeres víctimas es un elemento imprescindible para su recuperación integral”

La violencia de género en España no puede concebirse sino como una tragedia nacional. El pasado año terminó con récord de denuncias y el presente 2017 se inició con la peor cifra de mujeres asesinadas a manos de su pareja desde 2008. Esta lacra social no puede combatirse con indolencia ni complacencia: exige acción inmediata. La Delegada de Gobierno para la Violencia de Género, Mª José Ordóñez Carbajal responde a cuestiones clave sobre violencia de género, empleo y concienciación social.

 

En los últimos años, las denuncias por violencia de género se están incrementando, ¿tiene algo que ver la recuperación económica, que hace que las mujeres recuperen su confianza en el empleo y se atrevan a romper su silencio?

Es cierto que en los últimos años apreciamos un incremento en el número de denuncias por violencia de género. Según los datos del Observatorio de violencia doméstica y de género, del Consejo General del Poder Judicial, en el primer trimestre de 2017 hay un 20.1% más de denuncias que en el mismo periodo del año anterior. Desde la delegación del Gobierno para la Violencia de Género sobre todo consideramos que ello es debido a un aumento de la concienciación social, de la visibilización de este problema y de que las mujeres sienten que la sociedad cada vez les apoya más. No debemos olvidar que el hecho de denunciar a su pareja, al padre de sus hijos, a su marido, a esa persona con la que pensaban pasar el resto de su vida,  no es nada fácil. Es, quizás es una de las circunstancias más complicadas en las que se puede encontrar una mujer. Precisamente, una de las razones para no denunciar, y que queda de manifiesto en el Informe sobre la inhibición a denunciar de las víctimas de violencia de género, que la Delegación publicó en 2015, es precisamente, el no querer perjudicar al agresor.

Por otra parte, existen otros condicionantes como el no conceder suficiente importancia al maltrato recibido, el de asumirlo como comportamientos normales, el miedo al maltratador, a perder a sus hijos, al proceso judicial, a no ser creídas (sobre todo en el maltrato psicológico y sexual), a encontrarse solas, a no tener medios económicos para atender a sus hijos, a no encontrar empleo, a no querer perjudicar a su pareja para no “complicar más las cosas”, los sentimientos de culpa por su sensación de responsabilidad y protagonismo sobre los hechos y el temor a las represalias y las presiones familiares y del entorno son las razones más importantes que esgrimen las mujeres para no atreverse a presentar denuncia. Aunque sabemos que las mujeres que viven o han vivido una situación de malos tratos cuentan hoy día con más información sobre su situación, sobre  las denuncias y sobre el proceso judicial al que se enfrentan que antes, las personas que trabajamos en este medio sabemos también que hay que seguir trabajando en la concienciación, la sensibilización y la formación de operadores jurídicos y resto de sectores profesionales, todos ellos  fundamentales para asesorar de forma conveniente a las mujeres, infundirles seguridad,  y para que se encuentren respaldadas a lo largo de todo el procedimiento.

El papel del entorno de la mujer y sus apoyos inmediatos, también son pieza clave a la hora de contar lo que le está pasando e interponer, en su caso, una denuncia contra el agresor. Según los datos de la Macroencuesta de 2015, el 75,6% de las mujeres que han sufrido violencia física y/o violencia sexual y/o miedo de su pareja o expareja han contado a alguna persona cercana su situación, sin embargo, según los datos del Consejo General del Poder Judicial, solo el 1,10% de las denuncias, en el primer trimestre de 2017, las interpuso un familiar de la víctima. La denuncia es un paso fundamental para poner en marcha todos los mecanismos de protección a las víctimas. En lo que llevamos de 2017, de las 41 mujeres asesinadas por sus parejas o ex pareja, el 19,5% había presentado una denuncia previa.

¿Qué papel desempeña el empleo para erradicar una lacra social como la violencia de género?

La inserción sociolaboral de las mujeres que sufren violencia de género forma parte y es un elemento imprescindible en su recuperación integral. Por ello la inserción laboral se incluye específicamente como uno de los objetivos conducentes a su recuperación dentro de la intervención multidisciplinar para mujeres que sufren violencia, como así queda reflejado en los objetivos de la Estrategia Nacional para la Erradicación de la Violencia contra la Mujer. El haber conseguido un puesto de trabajo les abre la puerta hacia una nueva vida libre y plena, sin condicionamientos y  sin dependencia económica.

Por otro lado, todas las empresas que han insertado a mujeres víctimas de violencia de género destacan y valoran positivamente la profesionalidad, motivación y responsabilidad en el desempeño de su trabajo de estas mujeres que, previamente, reciben atención personalizada y especializada. En el marco de la iniciativa “Empresas por una Sociedad Libre de Violencia de Género”, con los compromisos de estas empresas que ejercen una labor encomiable,  más de 3.500 mujeres han sido contratadas. Debemos seguir trabajando para darles las oportunidades de las que se les ha privado,  que les permitan romper la dependencia económica del agresor y comenzar una nueva vida alejada del maltrato.

¿Cree que las empresas españolas están comprometidas con esta causa o no está entre las prioridades dentro de su política de RSE? ¿Cómo podrían involucrarse más?

Desde la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género pusimos en 2012 en marcha la iniciativa “Empresas por una Sociedad Libre de Violencia de Género” que actualmente cuenta con 91 entidades públicas y privadas, a las que de manera inmediata se van a sumar muchas más,  que han demostrado con creces su compromiso contra la violencia sobre la mujer y su solidaridad con las mujeres víctimas de violencia de género. Las políticas internas,  así como los ámbitos de actuación de cada una de ellas son muy diferentes, pero está claro que han incorporado la causa de la violencia de género a sus áreas de RSC. Constituyen un excepcional canal de concienciación social porque llegan a sus clientes, proveedores y personas usuarias de forma directa y a través de actividades de la vida cotidiana como echar gasolina, comprar en una gran superficie, ir a un aeropuerto o coger un tren, contratar unos servicios, entre otras muchas. Su implicación debe seguir incidiendo en encontrar nuevas vías de concienciación, nuevas formas de sensibilizar a sus equipos directivos y sus plantillas y nuevas vías para apoyar a las mujeres que sufren violencia de género.

A futuro ¿Cuáles serán las líneas estratégicas de actuación desde la Delegación de Gobierno para la Violencia de Género?

Desde la Delegación, como organismo que impulsa y coordina las políticas públicas en materia de violencia sobre la mujer vamos a seguir incidiendo en coordinación interinstitucional, que aunque suene a un objetivo fácil, es algo que entraña un enorme esfuerzo por todas las partes relacionadas con la violencia de género. Señalar que es muy importante remar todas las instituciones y entidades juntas y en una misma dirección,  y nuestro gran reto pasará, como no, por llegar a materializar ese  gran pacto de estado al que se ha llegado a nivel político en las vías parlamentarias, de una manera a través de las propias medidas aportadas, así como volcándolas en una nueva estrategia nacional para la erradicación de la violencia contra la mujer, que mejore la atención y protección de las mujeres, que insista en la concienciación social y en la prevención de la violencia entre los adolescentes, en el ámbito educativo o en el deportivo, en la transparencia de datos y en la elaboración de nuevos estudios e investigaciones que nos permitan detectar nuevos retos, así como  en la ampliación de las políticas en esta materia a otras formas de violencia sobre la mujer como la trata de mujeres con fine

Irene Gil
irenegilromero@gmail.com

Periodista. 9 años dedicada a la Comunicación corporativa, profundizando en la situación social y laboral de las personas que lo tienen más difícil.

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