Recomendaciones para tratar con normalidad la discapacidad en el trabajo
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Diez recomendaciones para tratar con normalidad a las personas con discapacidad en entornos laborales

Discapacidad en entornos laborales

Diez recomendaciones para tratar con normalidad a las personas con discapacidad en entornos laborales

Son numerosos los obstáculos a los que debe hacer frente una persona con discapacidad en su día a día. La indiferencia hacia los retos que tienen por delante estas personas, los prejuicios, la sobreprotección o la discriminación son algunos de ellos. Otro obstáculo, no menos importante que los anteriores, es el desconocimiento existente en el trato hacia personas con discapacidad. Este desconocimiento es fuente de actitudes que acaban por hacer más difícil la inclusión social y laboral de estas personas. Ninguna tontería, especialmente si tenemos en cuenta que el 64% de las personas con discapacidad no tiene trabajo ni lo busca. Para acabar con los temores y las inseguridades a la hora de tratar con personas con discapacidad, especialmente en entornos laborales, desde Fundación Adecco os proporcionamos diez sencillos consejos para poner en práctica. ¡Toma nota!

1. Cuidar el lenguaje: las palabras que utilizamos para hacer referencia a la discapacidad son muy importantes, más aún en el lugar de trabajo donde hay muchos oídos escuchando lo que podemos decir. En este sentido es crucial no emplear palabras discriminatorias como adjetivos negativos que no identifican la realidad de una persona con discapacidad y pueden herir sensibilidades como pueden ser: discapacitados, inválidos o subnormales. Igualmente, hay que tener mucha precaución a la hora de utilizar la palabra normal cuando nos referimos a personas con discapacidad ya que, ¿quién decide cuando alguien es normal o anormal? Por último, no debemos olvidar que las personas con discapacidad SON personas y TIENEN discapacidad. La discapacidad nos les identifica.

2. No hablar de forma excesivamente pausada y alta: salvo que una persona con discapacidad nos indique que tiene problemas auditivos, debemos emplear un tono y ritmo de habla normal.

3. Preguntar las dudas que puedan surgir en torno a una discapacidad: debemos actuar con naturalidad ante una persona con discapacidad y preguntarle las dudas que nos puedan surgir en torno a ella. Especialmente si creemos que esas dudas pueden afectar a una relación laboral. Ahora bien, no debemos centrar la conversación con una persona con discapacidad en torno a ella. Las personas con discapacidad también tienen aficiones, opiniones y toda una vida.

4. No dar por hecho que necesitan ayuda: a día de hoy aún es normal sobreproteger o infravalorar a una persona con discapacidad. Un prejuicio que aún es más evidente en entornos de trabajo donde hay que desempeñar tareas y las personas deben asumir responsabilidades. En muchas ocasiones, creemos que las personas con discapacidad no van a ser capaces de desempeñar las tareas para las que han sido contratadas. Sin duda alguna, son capaces de cumplir con sus obligaciones y subestimarlas es un error. Siempre podemos ofrecer nuestra ayuda en el trabajo a una persona con discapacidad, de igual modo que la ofreceríamos a una persona sin discapacidad.

5. Facilitar su relación con los compañeros de trabajo: para ello es fundamental presentar a la persona con discapacidad a todos los compañeros el primer día de trabajo y no excluirle de planes de ocio que puedan surgir como parte o fuera del horario laboral por pensar que no van a poder participar de ellos.

6. ¿Una discapacidad física implica una discapacidad intelectual? En absoluto. Igualmente, una discapacidad intelectual no siempre trae consigo una discapacidad física. En el caso de tener un compañero de trabajo con discapacidad es importante conocer en qué consisten los tres tipos de discapacidad que existen: física, psíquica y sensorial. De esta manera se evitará caer en generalizaciones o estereotipos que etiquetan a las personas de manera errónea.

7. La empatía, un valor fundamental para tratar correctamente a personas con discapacidad: sabemos que no siempre es fácil, pero una de las claves para tratar correctamente a una persona con discapacidad en el trabajo es ponernos en su lugar, respetar sus diferencias y reflexionar acerca del modo que nos gustaría que nos trataran si estuviéramos en su situación.

8. No tocar los elementos de apoyo de una persona con discapacidad física: algunos de estos apoyos (sillas de ruedas, muletas, etc.) pueden llegar a ser extensiones del cuerpo de una persona con discapacidad física. Tocarlos puede resultar peligroso o invasivo.

9. Trata a las personas con discapacidad intelectual acuerdo a su edad: para ello hay que dejar que hagan y traten de hacer solas todo aquellos que les sea posible. En este caso también es importante evitar un lenguaje complejo, es preferible emplear frases directas y sin rodeos.

10. Nadie somos iguales, somos diferentes unos de otros, también las personas con discapacidad: una mala experiencia con una persona no significa que todas las personas sean iguales. En la vida nos encontramos personas con las que podemos congeniar mejor o peor. Con las personas con discapacidad ocurre lo mismo. Son personas normales y, como todo el mundo, tienen sus sentimientos, emociones, sueños, virtudes y defectos que nos definen a la hora de desarrollar nuestra vida en el ámbito personal y profesional.

Mercedes Corrales Díaz-Pavón
mercedes.corrales@adecco.com
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