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2 actores con acromegalia que nos emocionaron

Son André René Roussimoff (Francia, 1946-1993)  y Matthew McGrory (West Chester, Pennsylvania 1973- California, 2005), pero quizás nos suenen más por sus papeles de gigantes gentiles en La Princesa Prometida y Big Fish.

Ambos tenían mucho en común, empezando por la acromegalia, una condición poco frecuente causada por una secreción excesiva de la hormona del crecimiento. En efecto,  rondaban los 2,30 metros y superaban con mucho el peso medio: André llegó a ver en la báscula los 260 kilos- fue luchador profesional-, mientras que Matthew era bastante más menudo, pero llegó a pesar 144 kilos.

Sin duda, los rasgos físicos derivados de esta condición determinaron su carrera profesional. André ya medía 1,90 con 12 años y pronto empezó a recibir ofertas en el campo de la lucha libre, convirtiéndose tiempo después en profesional de esta disciplina. Obtuvo los títulos de  Campeón de la WWF y de  Campeón Mundial en Parejas de la WWF.

Matthew, por su parte, alcanzó el metro y medio de estatura en parvulario y ya  con 23 años empezó a ser conocido con el apodo de “Big foot” (pies grandes) en el programa de radio The Howard Stern Show, donde rápidamente se hizo famoso por su grave y profunda voz. Al mismo tiempo, se graduaba en Derecho y Justicia criminal en prestigiosas Universidades de Pennsylvania.

André el gigante

El extravagante trío de proscritos en La Princesa Prometida

Sin embargo, entre las facetas que desempeñaron a lo largo de su vida, quizás siempre serán recordados por la de actor. André apareció en algunas producciones como The six million dollar man (1975) o Conan el Destructor (1984), mientras que Matthew hizo sus pinitos en la televisión, en series como Malcolm in the Middle, y en la gran pantalla en películas como Bubble Boy (2001) o House of 1000 corpses (2003). Pero sin duda, sus papeles más relevantes los interpretaron en 2 grandes éxitos de taquilla: La princesa prometida (Rob Reiner, 1987) y Big Fish (Tim Burton, 2003).

En La Princesa Prometida, André da vida a Fezzik, un hombre de aspecto gigante, que inicialmente forma parte de un extravagante trío de proscritos, junto al avezado espadachín Íñigo Montoya y bajo las órdenes del pedante Vizzini. Aunque al principio, y por casualidad, está en el bando equivocado, su bondad le hace cambiar de rumbo y finalmente se suma a la causa del joven Westley, que lucha por su amor verdadero: la princesa Buttercup.

Por su parte, Matthew interpreta en Big Fish a Karl, un gigante rechazado por la sociedad, que vive solitariamente en una cueva. Sin embargo, cuando el protagonista Edward se topa con él, advierte que su condición de marginado no es merecida, sino que son los prejuicios sociales los que le han hecho aislarse, ya que en su interior alberga un gran corazón. A partir de entonces, juntos iniciarán un emocionante viaje en el que Karl encontrará su destino.

Ambos personajes son muy diferentes, pero hay algo que les une, que va mucho más allá de su aspecto gigantesco: los sentimientos que inspiran a los demás.

Y es que uno no puede evitar sentir afecto por ellos, gracias a su benevolencia, afabilidad y gentileza. Su “inmenso” corazón -en sentido figurado y literal- hace que incluso nos transmitan dulzura y sencillez.

Ese apego que nos infunden nos lleva a una indiscutible reflexión: ser diferente no tiene por qué inspirar sensaciones negativas ni ser menoscabo para tener el mayor de los reconocimientos sociales, que no es otro que el cariño de los demás. Como es el caso de nuestros 2 protagonistas, que se ganaron a pulso el afecto del gran público.

Un último punto en común entre ambas estrellas es lo pronto que nos dejaron. Por desgracia, André se fue con 46 años y Matthew poco después de cumplir 32, ambos a causa de una insuficiencia cardíaca consecuencia de su acromegalia.

Por suerte, podemos seguir disfrutando de ellos a través de las películas que protagonizaron.

Karl Big Fish

Karl, el gigante de Big Fish

 

 

Irene Gil Romero
irenegilromero@gmail.com

Periodista. Más de 10 años dedicada a la Comunicación corporativa, profundizando en la situación social y laboral de las personas que lo tienen más difícil.

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