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Cambios en el proceso sobre la capacidad de las personas, explicados en lenguaje sencillo

En julio de 2020 el gobierno ha aprobado una nueva norma -anteproyecto de ley- para que las personas con discapacidad intelectual, que hoy están tuteladas, sean más autónomas en la toma de decisiones. ¿Qué cambios establece esta norma?

Empezaremos por recordar algunos conceptos clave.

¿Qué es un proceso sobre la capacidad de las personas o incapacitación judicial?

Es un mecanismo que sirve para PROTEGER a las personas con discapacidad de posibles abusos y ayudarlas a tomar decisiones importantes (sobre su dinero, su vivienda, etc). Se designa a otra persona mayor de edad que vela por los intereses de la persona con discapacidad, tomando las mejores decisiones para ella.  Hasta ahora, esta persona podía llamarse TUTOR o CURADOR y podía ser el padre, madre, otro familiar, un amigo, etc.

    • El tutor daba apoyo máximo y tomaba todas las decisiones que afectaban a la personas con discapacidad.
    • El curador asesora a la persona con discapacidad pero no toma todas las decisiones por ella. El curador da un apoyo proporcional a la capacidad e la persona con discapacidad sin anular por completo su libertad.
    • A veces no es necesario ser tutor o curador. Se puede ser Guardador de hecho. Está figura se encarga de cuidar a la persona con discapacidad, pero no dispone de ninguna autorización oficial.
    • Y finalmente nos encontramos con la figura del Defensor Judicial. Solo aparece cuando hay algún problema con el tutor o curador. El juez decidd quién es y cuándo interviene.

¿Qué cambios introduce la nueva reforma? 

La nueva ley quiere que las personas con discapacidad intelectual tengan cada vez mayor autonomía a la hora de tomar decisiones, respetando al máximo su voluntad y preferencias.  Por eso se va a empezar a eliminar la figura del tutor y se va a generalizar la del curador. La idea es que la persona con discapacidad pueda tomar sus propias decisiones y que el curador intervenga solo cuando sea estrictamente necesario.

Por ejemplo, hasta ahora, si la persona con discapacidad intelectual encontraba un empleo y tenía un tutor, este tutor debía firmar también su contrato de trabajo. Con la nueva reforma, esto ya no será necesario.

Poco a poco, vamos a empezar a dejar de hablar de “incapacidad” e “incapacitación” de las personas con discapacidad para poner el acento en sus capacidades a través de la  curatela.

Esta reforma es muy importante  porque pone el foco en la capacidad de los adultos con discapacidad intelectual para ser autónomos en la toma de decisiones y tomar las riendas de su vida.

Irene Gil Romero
irenegilromero@gmail.com

Periodista. Más de 10 años dedicada a la Comunicación corporativa, profundizando en la situación social y laboral de las personas que lo tienen más difícil.