actitud

La actitud marca la diferencia en la búsqueda de empleo. ¡Trabájala!

Cuando el trabajo duro ya está hecho, los objetivos laborales ya están definidos y tu formación se ajusta a los requerimientos de la oferta, tus  probabilidades de éxito van a venir determinadas por un pilar fundamental: la actitud. Será el elemento diferenciador, el que muestre tu disposición a realizar tareas y a asumir nuevas responsabilidades.

Sin duda, una actitud positiva te dará un valor añadido. ¿Por qué? Porque si muestras  ilusión e interés por desarrollar nuevos retos y pones en valor tu capacidad de superación y de implicación, la empresa deducirá que tendrás una adaptación más rápida y fácil. Y tendrás más posibilidades de ser elegido.

Ponte en la piel de la persona que te entrevista. Si tú tuvieras que seleccionar a un candidato, te decantarías por aquel que transmita más pasión por el puesto en cuestión. Esta pasión no se proyecta sólo con palabras, sino que debes acompañarla de lenguaje no verbal (sonríe, mira a los ojos, transmite confianza)… todo ello le estará diciendo al reclutador, sin palabras: “soy el candidato que estabas buscando”.

Lo sé, es fácil decirlo… no siempre se puede controlar el estado de ánimo, por eso es muy importante trabajar las emociones e interiorizar mensajes de autoconfianza, de creer en uno mismo. Tan pronto se te pasen por la cabeza mensajes derrotistas de “no puedo”, “no lo conseguiré”, ¡páralos! Convéncete de lo mucho que vales y de que tu mayor fortaleza es, precisamente, que no hay nadie como tú. Eres único y cuentas con grandes capacidades. Te estás esforzando y más tarde o más temprano llegará tu recompensa. Las posibles negativas en entrevistas de trabajo no son fracaso, sino aprendizaje, parte del camino hacia el empleo que estás buscando.

Así que manos a la obra, ¡lo tienes todo!  Apuesta por una actitud abierta y receptiva, transmite energía, ganas, motivación, confianza… Quiérete mucho. Si lo haces, también te querrán las empresas.

He aquí algunos consejos para trabajar la actitud:

Deshazte de los pensamientos negativos e improductivos: “no puedo”, “no lo conseguiré”. Cámbialos por: “estoy en el buen camino”, “ya queda menos”.

Haz una lista de tus capacidades y fortalezas y no te olvides nunca de ellas.

Cuídate. Pasea, haz deporte, escucha música… no está reñido con la búsqueda de empleo, es más, necesitas desconectar para recargar las pilas.

Apóyate en las personas de tu alrededor: familia, amigos… socializarte y hacer networking es parte de la búsqueda de empleo.

Sonríe mucho, aunque creas que no tienes motivos.