Después de trabajar durante 15 años como autónoma, Juana María Darias (58 años) tuvo que cerrar su estanco en La Laguna (Tenerife) debido a pandemia. «Fue una total y absoluta decepción perder mi trabajo, ya que estaba acostumbrada a estar ocupada y encontrarme en esa situación fue devastador», recuerda Juana, que después del cierre, estuvo alrededor de tres años en situación de desempleo.
Su caso no es aislado, como señala el último informe #EmpleoParaTodas: la mujer en riesgo de exclusión en el mercado laboral, publicado por el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo con motivo del Día Internacional de la Mujer: «En lo que respecta a las mujeres mayores de 45 años, la baja intensidad laboral está estrechamente vinculada a las dificultades de reincorporación al mercado de trabajo tras periodos de desempleo prolongado. Sus oportunidades tienden a reducirse. Además, la rápida transformación de los perfiles demandados, junto con la persistencia de prejuicios y estereotipos que asocian a las personas sénior con obsolescencia, favorecen procesos de desconexión con el empleo».
Es por ello, que, como también recoge el informe, de entre todas las mujeres encuestadas (discapacidad, al frente de una familia monoparental, víctimas de violencia), son las mayores de 45 quienes superan en mayor medida el año en desempleo (un 62% frente a la media total, 54%).
La importancia de la orientación profesional para salir del desempleo
Para reconducir la carrera profesional de Juana, la orientación y la formación jugaron un papel fundamental. «Conocíamos a Juana desde hace varios años. Participó en varias formaciones, talleres y visitas a empresas organizadas desde la Fundación Adecco. Tras varios intentos fallidos, conseguimos encontrar la empresa en la que pensamos que podría destacar, un pequeño obrador llamado Aroma con sabor», explica Rocío López, consultora de la Fundación Adecco en Tenerife. Rocío recuerda que comenzó a media jornada, en la limpieza del obrador y por las tardes estaba cara al público en el despacho. «Poco a poco fue sintiéndose más segura en el puesto, adquiriendo responsabilidad y tras unos meses le ofrecieron la posibilidad de ampliar su jornada a 40 horas semanales», asegura.
El obrador, proyecto de Iván Negrín, abrió sus puertas a finales de 2022 y siempre ha apostado por crear equipos diversos. «Lo que más destacaría de Juana es su implicación con el proyecto, lo toma como si fuera suyo. De hecho, muchos clientes piensan que es de mi familia. Ya en la entrevista noté su predisposición, su motivación y respeto hacia el trabajo. Me percaté de su gran experiencia en el trato al público y valoré poder contratar a una persona polivalente que me pudiera ayudar. Lo cierto es que no caí en la edad de Juana. Al ir a contratarla, solo vi su buena predisposición. Sé que para ella ha sido una gran oportunidad, pero para mi pequeño obrador, también», asegura Iván Negrín, propietario del obrador.
Su consultora Rocío coincide: «De ella podemos destacar que es de las personas más perseverantes que hemos tenido en los proyectos de la Fundación. De su proceso y evolución podemos destacar su gran predisposición y motivación, además de lo resolutiva que es. Siempre nos recibe con una sonrisa y si tiene alguna dificultad, lo comenta para seguir aprendiendo», destaca. Y nos cuenta que, para preparar esta entrevista, han «cotilleado» las reseñas del obrador en Internet y tiene comentarios muy positivos sobre su trato al cliente: “la señora que despacha es muy amable”.

El sesgo asociado a la edad
«La oportunidad en el obrador me proporcionó esperanza para entrar de nuevo en el mundo laboral, dado que las empresas rehúsan contratar personas de mi edad. Mi trabajo actual me encanta, es algo nuevo que nunca había hecho en mi vida, sigo teniendo esa pasión de tratar con el público, hay un ambiente agradable y buena comunicación», agradece Juana. Y si le preguntamos qué le diría a personas sénior en su misma situación, señala: «Que no pierdan el ánimo, que lo intenten, insistan y que siempre hay una puerta abierta en algún lugar para ellos».
Las mujeres sénior son quienes señalan con mayor rotundidad el impacto de estos sesgos que menciona Juana. «El 88,7% considera que los prejuicios constituyen una de las principales barreras para acceder al mercado laboral, lo que pone de manifiesto que la percepción de edadismo laboral continúa afectando el proceso de inclusión laboral. Analfabetismo digital, competencias obsoletas o mayores costes laborales, son algunos de los principales prejuicios que tienen que afrontar las mujeres sénior», recoge el informe #EmpleoParaTodas.
Baja confianza de las mujeres sénior en el mercado laboral
La contratación de Juana en el obrador es un caso de éxito que derriba muchas barreras asociadas a las personas sénior en situación de desempleo. «La adaptación de un profesional sénior es más sencilla de lo que realmente creemos; las personas tenemos habilidades y competencias que son reconducibles y adaptables para un nuevo proyecto laboral y de vida. Si la persona se interesa por evolucionar, aprender y adaptarse, todo es posible», asegura López.
Sin embargo, como recoge el último informe #EmpleoParaTodas, la baja confianza laboral es especialmente acusada entre las mujeres sénior: «responde a la acumulación de barreras estructurales a lo largo de sus trayectorias laborales. En primer lugar, el edadismo laboral puede traducirse en mayores dificultades de acceso a los procesos de selección y en una percepción de exclusión persistente. A ello se suma, en muchos casos, la falta de recursos para la búsqueda de empleo, el desconocimiento del mercado laboral actual, la brecha digital o el impacto emocional asociado a periodos prolongados sin trabajo».
En dicho informe se apuesta por incrementar la confianza de las mujeres en situación de vulnerabilidad de cualquier edad para prevenir el desánimo y la desconexión del mercado de trabajo en etapas más avanzadas.
Para ello, tanto la sociedad como las empresas deben ofrecer oportunidades a esta fuerza laboral. «De esta manera desmitificamos miedos y construimos un equipo más diverso», asegura López. En muchas ocasiones, este cambio de mentalidad solo se les exige a grandes empresas con estrategias de diversidad e inclusión, pero el cambio radica en la sociedad en general, incluyendo también a las pequeñas y medianas empresas.
«A otros responsables de pequeños negocios como el mío que presentan reticencias por apostar por personas sénior y/o en desempleo de larga duración les diría que en entrevistas hablen con su interlocutor de persona a persona y les presenten su proyecto. En mi caso he encontrado una persona muy implicada en mi proyecto», puntualiza Negrín.

