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Enrique Galván, DG de Plena Inclusión:“La construcción de entornos accesibles es uno de los principales obstáculos que tienen las personas con discapacidad intelectual para lograr la plena inclusión” - Azimut
Entrevistamos a Enrique Galván, director general de Plena Inclusión. Nos profundiza sobre las barreras que tienen que afrontar las personas con discapacidad intelectual
Plena Inclusión, discapacidad intelectual, barreras, empleo
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Enrique Galván, DG de Plena Inclusión:“La construcción de entornos accesibles es uno de los principales obstáculos que tienen las personas con discapacidad intelectual para lograr la plena inclusión”

Enrique Galván, DG de Plena Inclusión:“La construcción de entornos accesibles es uno de los principales obstáculos que tienen las personas con discapacidad intelectual para lograr la plena inclusión”

Plena Inclusión es un movimiento social que se incluye dentro de un conjunto de organizaciones especializadas en la defensa de los derechos de las personas con discapacidad intelectual en España. Fundada en 1964, tiene como misión su inclusión en la educación, el empleo, la ciudadanía y la comunicación. Para conocer mejor la situación sociolaboral de las personas con discapacidad intelectual en nuestro país, entrevistamos a Enrique Galván, director general de Plena Inclusión. 

Enrique siempre ha estado vinculado a la defensa de los derechos de las personas con discapacidad intelectual y sus familias. Ha trabajado como psicólogo, consultor social y director de Recursos Humanos y adjunto a la Dirección General en la Fundación Gil Gayarre (Madrid), pertenece al Consejo Estatal de Responsabilidad Social, Presidente de la Comisión de RS del CERMI, es miembro del Foro Ministerial de Educación Inclusiva, participa en el Consejo Estatal de ONGS de Acción Social y desde el año 2010 es Director General de Plena Inclusión (antigua FEAPS)

¿Cuáles son los principales retos para las personas con discapacidad intelectual y sus familias en la actualidad?
Existe un marco legislativo, que es la convención de las Naciones Unidas, que genera una mandato que consiste en transformar la sociedad. El objetivo es hacer una sociedad donde las personas, las familias y todos los ciudadanos tienen que acceder a los bienes sociales, culturales, económicos independientemente de cuáles son sus características. Una de éstas es la discapacidad. 

Tenemos retos tremendamente importantes, empezando por la infancia. Por otro lado, otro es la atención temprana; en España la atención temprana no está reconocida universalmente, existen aún listas de espera por las cuales a un niño o a una familia tienen que esperar un año para recibir un apoyo que es vital que se dé en el momento. La atención temprana es muy importante porque los primeros momentos de la evolución de una persona son críticos. 

Otro elemento fundamental es avanzar en la educación inclusiva. Hoy por hoy, las personas con discapacidad intelectual se ven abocadas a un modelo que está incompleto. Hay un marco hacia la educación inclusiva donde Naciones Unidas señala que esta educación no es suficiente; tenemos que garantizar que la educación inclusiva se dé porque es un derecho de las familias y las personas. El modelo educativo actual en España no garantiza este derecho y lo que se está produciendo es un fracaso sistémico que nos lleva a que las familias tengan miedo a la inclusión porque hay muchas experiencias que están destinadas al fracaso.

La vida independiente es otro factor básico. Las personas con discapacidad intelectual, normalmente, se piensa que van a tener que vivir siempre a la sombra de la familia y esta es una creencia que tenemos que desterrar. La familia es importante pero la vida independiente, tener un proyecto vital, tener tu propia vivienda es algo a lo que las personas con discapacidad intelectual, como cualquier otro ciudadano, también tienen derecho a pensar a que van a vivir sin la necesidad de la ayuda de sus familias. 

No podemos olvidar la suficiencia económica. Las personas con discapacidad intelectual tienen la media más baja de salario en España, muchos de ellos no tienen ingresos por trabajo debido a sus condiciones. Desde Plena Inclusión creemos que tienen que tener una renta garantizada que sea suficiente para llevar una vida digna y de calidad. No podemos asumir que tener discapacidad intelectual es sinónimo de pobreza. Tenemos que generar sistemas de apoyo económico para que las personas tengan suficiencia. 

La brecha tecnológica es otro de los retos. Hoy en día, para vivir en comunidad, tenemos que tener acceso a las tecnologías. No podemos estar en conexión con la gente si no tenemos acceso a las nuevas tecnologías. Por otra parte, el empleo tiene que ser entendido desde una perspectiva solidaria y abierta. 

El tema del envejecimiento es también clave. Hay que crear políticas, programas y proyectos que den buenas soluciones a una buena vejez. Las personas con discapacidad intelectual han tenido una esperanza de vida menor que el resto de la población, algo que va cambiando afortunadamente. Como cualquier otra persona tienen un proceso de envejecimiento y esto hay que vivirlo como algo positivo y sano. Todos estos retos los incorporamos en una misión, que es la de transformar los apoyos que estamos dando en centros concretos de personas con discapacidad intelectual y darlos en comunidad. La comunidad tiene que ser un espacio de inclusión donde pueda vivir todo el mundo y aquí es muy importante la accesibilidad cognitiva. 

Hablemos de barreras. Los prejuicios, la sobreprotección, el desconocimiento, la discriminación y odio. ¿Cuál consideras que es la barrera que más ha dificultado avanzar a las personas con DI hacia la plena inclusión?
Una de las barreras más importantes es el valor que se le ha dado históricamente a la inteligencia. Hay una valoración excesiva de la inteligencia vinculada a lo humano. Se pensaba que para tener una dignidad humana una persona tiene que tener la capacidad de pensar y el que pensaba bien estaba abocado a estar en la cúspide de la pirámide. 

A medida que bajamos de la base de la pirámide, aquellas personas que tienen más dificultades cognitivas, se van encontrando en un lugar donde hay poco aprecio. Si tienes muchas limitaciones intelectuales o tienes problemas de salud mental se le ha asociado, ya desde la Edad Media, el estigma de denominarlos como amentes- sin inteligencia- o dementes- aquellos que tenían una inteligencia que no funcionaba bien-. Nosotros, históricamente, desde hace milenios hemos ido considerando a la inteligencia como un valor fundamental. 

Con el paso del tiempo, nos hemos ido dando cuenta de que la inteligencia no es única sino que hay muchos tipos. La inteligencia no es sólo un funcionamiento intelectual sino que tiene otros ámbitos como la parte emocional y social. Todavía hay una visión vinculada a la discapacidad intelectual de “no ser capaces de”. Cuando creas la oportunidad y el canal, descubres que todo esto es un prejuicio frente a las capacidades que tienen las personas. Es fundamental crear canales de inclusión desde el principio. En el colegio, en el empleo o en cualquier entorno hay que asociar que, desde el comienzo, todos los entornos son adaptables. La construcción de entornos accesibles es uno de los principales obstáculos que tienen las personas con discapacidad intelectual para lograr la plena inclusión. 

“La comunidad tiene que ser un espacio de inclusión donde pueda vivir todo el mundo”

En cuanto a la Ley General de Discapacidad y la cuota de reserva del 2%. ¿Consideras que están ayudando de manera efectiva a avanzar hacia la plena inclusión?
La discriminación positiva ha sido uno de los grandes logros que ha alcanzado el Estado español. Las personas con discapacidad albergan un colectivo en las que la empleabilidad es más difícil. Las personas con discapacidad intelectual, autismo, parálisis cerebral, problemas de salud mental forman parte del grupo de personas con altas dificultades de empleabilidad. Todas las medidas que estén encaminadas a dar una respuesta a la discriminación positiva de este colectivo forman parte de la capacidad del Estado de hacer una equidad efectiva. 

Todo el mundo parte desde el mismo punto de salida. La subcuota del 2% en la función pública es histórica y marca el camino que se tiene que seguir para dar más apoyos a las personas que los necesitan pero que, cuando logran alcanzar un empleo, demuestran que contribuyen y por tanto, es una gran inversión en incorporación de estas personas al mundo del empleo. En este sentido, la discapacidad intelectual y la salud mental tienen las tasas más bajas, el paro más elevado, el salario medio más bajo que cualquier otro colectivo y necesitan de políticas de activación del empleo muy importantes. El 2% desde 2013 a 2019 ha tenido un despliegue brutal. 

Desde Plena Inclusión decimos que hay que promover que haya mayor compatibilidad entre las ayudas al empleo y la cobertura social, es decir, unir apoyos del ámbito social y del empleo. Es más rentable para la sociedad una persona que está aportando y pagando impuestos que una que está en servicio social. No podemos escatimar en los apoyos para el empleo de personas con discapacidad intelectual porque merecen formar parte de la población activa. 

¿Podríamos decir que España es un país avanzado en inclusión sociolaboral de personas con discapacidad intelectual?
España tiene muy buenas prácticas vinculadas a la incorporación de personas con discapacidad intelectual, siempre y cuando esa aseveración no limite nuestra ambición de mejorar. Nos podemos comparar con muchos países en cuanto a las acciones encaminadas a la incorporación de las personas con discapacidad intelectual en distintos ámbitos. En Plena Inclusión hemos empezado a trabajar en un tipo de metodología que es el empleo personalizado. 

El empleo personalizado consiste en buscar el empleo para aquellas personas con más necesidades de apoyo, es decir, aquellas que se considera que no van a alcanzar un empleo después de realizar un análisis pormenorizado de sus competencias y talentos. Por otro lado, es clave realizar otro análisis de cómo está el entorno capital de esa persona. Hay que tener una visión muy amplia de lo que es el mundo laboral. No es un mundo vinculado a puestos preestablecidos en el que, si no te adaptas el puesto, no tienes cabida; sino que tiene que ser un verdadero itinerario de oportunidades. 

“No podemos escatimar en los apoyos para el empleo de personas con discapacidad intelectual”

Desde tu punto de vista. ¿Qué crees que pueden aportar las personas con discapacidad intelectual a la empresa ordinaria?
Forman parte de la sociedad y de la diversidad. Tienen una conexión muy cercana con valores que son muy necesarios en nuestro ámbito y formas de entender la vida distintas. Una empresa es rica en la medida en que es capaz de escuchar y entender las distintas miradas que se dan en su plantilla. Los grupos humanos dan muchos mensajes: de máxima competitividad, de alcanzar rápidamente la eficiencia a corto plazo. Por otro lado, existen otros mensajes a largo plazo que consisten en alcanzar la sostenibilidad financiera, social y emocional de la plantilla. 

Las empresas que cuentan con personas con discapacidad intelectual en sus plantillas lo que nos transmiten es que estos trabajadores transmiten un mensaje vinculado a alcanzar esa armonía necesaria para lograr las distintas sostenibilidades. Las empresas que cuentan con personas con discapacidad intelectual, en general, cuentan con un ecosistema más saludable que otras entidades. 

¿Qué adaptaciones necesitan en su puesto de trabajo las personas con discapacidad intelectual?
Cada persona va a necesitar unas adaptaciones concretas. No podemos preestablecer qué van a necesitar como adaptación. Como criterios generales, tiene que haber un marco claro y fácilmente entendible de cuáles son las responsabilidades y las líneas de jerarquía, qué se espera de cada persona. 

El marco laboral tiene que tener una especial sencillez y claridad. Luego, por otra parte, es cierto que para determinadas actividades son necesarios formaciones y documentos en lectura fácil, crear entornos que sean accesibles a nivel cognitivo o herramientas de carácter tecnológico para el despliegue de instrucciones. También sería bueno que tuvieran un apoyo a la fácil relación con el equipo. 

Una vez que una persona se integra en el entorno laboral y forma parte del equipo humano todos esos apoyos se irán eliminando y reduciendo. Tiene que haber un plan de formación que esté adaptado a sus competencias. 

“España tiene muy buenas prácticas vinculadas a la incorporación de personas con discapacidad intelectual”

¿Crees que en un futuro próximo veremos más personas con discapacidad intelectual trabajando en empresas ordinarias y en otros ámbitos de la sociedad en los que han sido excluidos?
Tengo la certeza de eso va a ser una realidad y, de hecho, está siendo una realidad. Las personas con discapacidad intelectual están haciendo posible su incorporación. Ellos son los que logran el acceso al mundo del trabajo. Las organizaciones y entidades son meros apoyos. Cada vez existe una conciencia en el entorno empresarial y social en su conjunto de que estas personas tienen muchas cosas que decir y mucho por lo que contribuir. 

Ese estigma de que las personas con discapacidad intelectual no son capaces se está reduciendo y nuestro entorno está comprendiendo que tienen la posibilidad de enriquecer a la sociedad. Aún así el colectivo tiene tan altos niveles de paro que nos tiene que hacer reflexionar si el ritmo de avance es el que las personas pueden soportar. 

¿Qué queda por hacer para lograr la plena inclusión de las personas con discapacidad intelectual en el mundo laboral?
La dirección está marcada pero nos queda apostar mucho más audaz y rotundamente por este colectivo de personas con más dificultades de acceso al empleo. Esto también es una deuda que la sociedad tiene con este colectivo. Los que necesitan más apoyos requieren de una intensidad mayor en dichos apoyos, que esté a la altura del reto. 

Lo que sabemos que funciona tenemos que multiplicarlo. Tiene que haber un liderazgo en la administración pública por esa discriminación positiva y promocionar que las empresas contraten a personas con especiales dificultades de acceso al empleo. También tiene que haber un liderazgo por parte del mundo empresarial para que la diversidad supere determinados límites. Pero aún tenemos recelos, miedo y dificultades por incorporar a estas personas a las empresas. 

“Las personas con discapacidad intelectual tienen la posibilidad de enriquecer a la sociedad”

Álvaro Quetglas Pérez
alvaroqp.fundacionadecco@gmail.com

Álvaro es licenciado en Periodismo por la Universidad San Pablo CEU. Una de sus pasiones es el periodismo deportivo y ha combinado esa inquietud con el aprendizaje de la comunicación corporativa en Indra. Actualmente se encuentra realizando un plan de capacitación profesional y escribe en este blog bajo la supervisión del responsable del área.

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