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Rocío León López: “La docencia es una profesión donde los roles de género están todavía muy marcados”.

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se celebra el 8 de marzo, desde la Fundación Adecco queremos dar un fuerte impulso a nuestro programa #EmpleoParaTodas generando un diálogo sobre la situación de la mujer en riesgo de exclusión en el mundo laboral. Creemos necesario acercar la realidad sociolaboral de las mujeres que atraviesan más dificultades, generando conciencia sobre la desigualdad que siguen experimentando en su acceso al empleo, particularmente aquellas que parten de una situación aún considerada de especial vulnerabilidad.

Rocío León López, original de Granada, es una de estas mujeres. Es uno de esos ejemplos de superación que rompe con los moldes establecidos y demuestra que las cosas pueden cambiar y que, de hecho, poco a poco ese cambio se está produciendo. El 16 de julio de 2019 la vida de Rocío dio un vuelco y cumplió su mayor sueño, un proyecto en el que ha invertido mucho esfuerzo, trabajo e ilusión. Rocío es la primera persona con discapacidad intelectual que aprueba una oposición para maestra en España. Ha obtenido una plaza por la especialidad de Pedagogía Terapéutica en la localidad gaditana de Barbate. Su éxito ha sido el resultado de mucho esfuerzo, disciplina y constancia pero, sobre todo, radica en la seguridad que tiene en sí misma. En marzo saldrá publicado su primer libro “Mi pie derecho”, donde relata toda su trayectoria.

A lo largo de su vida, Rocío ha tenido que hacer frente a una doble discriminación: ser mujer y tener discapacidad, dos etiquetas que han supuesto que tareas cotidianas para muchas otras personas se presentasen para ella como un reto. Esto, sin duda, ha forjado su carácter luchador. Por todo ello, queremos aprovechar esta fecha tan significativa para hablar con una mujer con discapacidad que no solo ha aprobado una oposición sino que promovió las primeras campanadas inclusivas de la historia.

¿Cuándo supiste que querías ser maestra? ¿Ha sido algo vocacional?
Lo supe cuando tenía 13-14 años. Desde pequeña jugaba con los peluches. Los colocaba como si fueran mis alumnos y simulaba que estaba dando una clase.

¿Te ha costado llegar a dónde estás hoy en día? ¿Alguien te ha dicho alguna vez “deja de intentarlo”?
Claro que sí. Tengo una discapacidad intelectual de nacimiento y los estudios me han costado siempre mucho trabajo. Solo cursé hasta segundo de la ESO porque no lograba sacar adelante las asignaturas; los profesores optaron porque mi formación educativa siguiera un camino diferente a través de otros programas, como el grado medio y superior de administrativo. Además, en primero de bachillerato, tuve una etapa mala de acoso psicológico, que yo creo que es el peor. Por suerte logré superarlo con ayuda de mi madre y de los profesores. Estudié la carrera de magisterio durante cuatro años y también psicopedagogía. Más tarde, empecé a estudiar las oposiciones. Fueron cuatro años de lucha, de no tener vida social, de estar encerrada en casa dedicándome cien por cien al estudio. Todo me ha costado mucho esfuerzo. Han sido muchos años de formación.

Por lo general, la gente siempre me ha apoyado, pero hubo una vez que alguien me dijo que no lo intentara más. Fue en 2017 cuando un tribunal dijo que no valía para ser maestra. Entonces pensé en tirar la toalla. Mi madre siempre ha sido un apoyo constante, que me ha ayudado cuando las cosas no iban bien y en ese momento también lo hizo.

¿Consideras que tu discapacidad ha sido un impedimento? ¿Tienes la sensación de que la mujer tiene que “luchar” más en este sentido?
Desde el punto de vista de los estudios, sí. Siempre me ha costado mucho el razonamiento. Tengo una discapacidad intelectual, que siempre va a estar ahí. Esto hace que vaya más lenta a la hora de hacer y aprender las cosas, proceso más lento la información que otra persona que no tenga una discapacidad, pero siempre puedo.

Ser mujer y tener discapacidad, actualmente, no causa tanto rechazo, pero, antaño sí. Hemos avanzado mucho en este aspecto, aunque nos queda mucho por hacer. Todavía se sigue haciendo bullying a las personas con discapacidad y se siguen viendo titulares en las noticias muy sorprendentes. En parte, esto se debe al gran desconocimiento que existe acerca de la discapacidad, sobre todo, en relación a las personas que tenemos discapacidad intelectual. A simple vista, mi discapacidad es invisible. La sociedad debe abrirse más a las personas con discapacidad. Tiene que haber más inclusión.

¿Quién o quiénes han sido tus mujeres de referencia y cómo te han ayudado en este camino?
Mi madre. Siempre me ha ayudado y exigido, pero con el cariño necesario para llegar a donde estoy. Es el pilar de mi vida.

“La sociedad debe abrirse más a las personas con discapacidad. Tiene que haber más inclusión”

Ahora que has pasado de ser estudiante a tener tu primer trabajo y que ves el mundo laboral desde dentro. ¿Crees que podemos hablar de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en el ámbito laboral? ¿Y en el caso de la docencia?
Sí, es verdad que en la etapa de educación infantil hay más mujeres maestras que hombres pero, luego, en líneas generales, en el resto de formación educativa hay mucho equilibrio en este sentido. La docencia es una profesión donde hay más mujeres que hombres; los roles de género están todavía muy marcados, por ejemplo los profesores de educación física suelen ser siempre hombres.

Eres la primera persona con discapacidad intelectual en España que logra superar unas oposiciones de maestra. Tu caso es la clara demostración de que las ganas por hacer las cosas y superarse son la clave. ¿Sientes que has allanado el camino para que las personas con discapacidad intelectual tengan más presencia en la docencia?
Pienso que sí. He abierto el camino para demostrar a otras personas como yo que no hay que ponerse límites y que pueden conseguir todo lo que se propongan. He tenido la oportunidad de contar con grandes apoyos en el sistema educativo y la ayuda de mi madre. A las personas que tengan una discapacidad intelectual les digo que luchen por alcanzar sus sueños porque sí se puede.

¿Qué crees que piensan los padres de tus alumnos cuando ven a una personas con discapacidad enseñar a sus hijos?
Los padres de mis alumnos están muy orgullosos y contentos, además siento que soy una persona muy querida. Cuando estoy fuera de la escuela y me los encuentro por la calle, siempre me saludan con efusividad y eso me hace ver que valoran mi trabajo.

¿Consideras que los chicos están contentos con tu forma de dar las clases?

A mis alumnos les exijo porque sé lo que puedan dar, pero siempre desde el cariño.

“A las personas que tengan una discapacidad intelectual les digo que luchen por alcanzar sus sueños porque sí se puede”

No cabe duda de que el 2019 ha sido tu año y encima tuviste la oportunidad de cerrarlo dando las campanadas junto a Pablo Pineda. Te has convertido en la protagonista de las primeras campanadas inclusivas de la historia en Canal Sur, marcando un hito en nuestro país. ¿Es el 2020 el comienzo de la inclusión?
Sí, sin duda. Las campanadas surgieron por iniciativa propia porque como Canal Sur ya me había hecho diferentes entrevistas en Granada y Sevilla, sobre todo en medios en papel, dije si podríamos hacer unas campanadas inclusivas junto a Pablo Pineda. Escribí al director de Canal Sur Granada con la propuesta y me puso en contacto con la directora adjunta de Canal Sur, Isabel Cabrera.

A partir de ahí las negociaciones fueron muy rápidas. La única condición que puse desde el comienzo fue que quería compartir el momento de las campanadas con Pablo.

Como maestra, ¿qué crees que podemos hacer para romper los prejuicios en torno a la discapacidad? ¿Crees que debemos empezar por la educación?
Es fundamental que los alumnos, desde jóvenes, reciban más información y formación sobre la discapacidad, que se les hable más de atención a la diversidad. Esta formación es importante que se produzca desde muy pequeños a través de juegos y talleres. Es imprescindible empezar desde la educación.

Eres una persona que se marca constantemente nuevos retos. ¿Tienes alguno en mente?
Sí, me gustaría hacer cine con Benito Zambrano.

Por último, ¿qué consejo darías a una persona con discapacidad que quiere tener una oportunidad laboral y no termina de conseguirla?
Lo fundamental es que nunca se rindan, que no tiren la toalla aunque les cueste, que lo intenten y no paren de formarse. Siempre repito la misma frase: “ser especial no me hace diferente, me hace ser excepcional”. Este es mi lema ante la vida.

“He tenido la oportunidad de contar con grandes apoyos en el sistema educativo y la ayuda de mi madre”

Álvaro Quetglas Pérez
alvaro.quetglas@adecco.com