Ramón Rodríguez Carrero, periodista y especialista en Marketing Digital

“Las personas con discapacidad tenemos que hacer campaña para convencer a la sociedad de nuestras fortalezas”

Por Irene Gil Romero

Le había puesto cara a través de las fotos, pero es la primera vez que nos vemos en persona. Lo primero que me llama la atención de Ramón es su estatura -¡no le hacía tan alto!-. Lo segundo, su templanza. A pesar de su juventud, Ramón proyecta una elegante seguridad en sí mismo. Se expresa de forma templada y precisa, respondiendo a lo que le preguntas sin ambages ni titubeos. La entrevista fluye de forma natural y no hay silencios incómodos. Parece que nos conociéramos de toda la vida. Tal vez porque él también es periodista y sabe ponerse en mi lugar...

28 años, Licenciado en Periodismo y especialista en Márketing digital. Esta es su carta de presentación. No oculta su discapacidad ni le produce reparo explicársela a los profanos: "tengo una cocleopatía, es decir, en mis cócleas (una parte del oído interno) se están muriendo las células y no se regeneran con normalidad, lo que me produce una pérdida de audición severa". Sin embargo, y de momento, puede sortear esta situación gracias a su discreto audífono: "sin él sería muy complicado"- confiesa. "Para que me entiendas, sería como si tú tuvieras que escuchar debajo del agua, te llegaría algún sonido, pero con poquísima precisión".

“Cuanto menos me exigía, menos sentido tenía mi vida”

Desde pequeño, Ramón y su familia eran conscientes de que esta discapacidad se acabaría manifestando, pues es congénita, pero no sabían que lo haría de forma tan precoz: "A los 21 años,de forma muy temprana, cuando normalmente aparece a edades más avanzadas. Nunca había destacado por mi buen oído pero en cuestión de un año pasé de escuchar a dejar de entender a la gente y a necesitar audífonos".

Fue repentino y difícil para él. "Con 21 años tu madurez está a medio hacer y fue un mazazo, incluso pensé en tirar la toalla y excluirme del mercado, dando por hecho que no podía trabajar. En esta etapa dejé aparcada la carrera un tiempo, pues mi estado emocional me impedía continuar".- se sincera.

Sin embargo, algo en su interior le hizo darse cuenta de que tenía que reaccionar. "Poco a poco, fui notando que cuanto menos me exigía, menos sentido tenía mi vida. Comprendí que asumiendo responsabilidades era más feliz". En este cambio influyó mucho el apoyo de su familia y el de la Fundación Adecco: "ellos me ayudaron a recuperar la confianza, proporcionándome formación y herramientas que me pusieron, de nuevo, en la órbita del mercado laboral".

“He desarrollado nuevas habilidades que compensan mi discapacidad”

Ramón ha salido muy fortalecido de ese "mazazo", convirtiendo la discapacidad en su mayor baluarte. Pues no sólo le hizo madurar de golpe; sino que ha desarrollado nuevas habilidades para "compensar" su problema auditivo: "por ejemplo, leer los labios”- bromea. “Además, soy muy observador y creo que manejo bien el lenguaje no verbal, algo muy típico en todas las personas con mi discapacidad".

Pero por encima de todo, destacaría de sí mismo sus ganas de superarse: "he comprendido que tengo que hacer lo que pueda con lo que tengo y eso me produce unas ganas de superarme bestiales. La opción de llevar una vida tranquila, con las ayudas del Estado, es gratis; quizás luchar no lo sea, pero creo que sí sale muy barato"- afirma con una mirada que contagia optimismo.

Quizás por lo vivido, Ramón se ha vuelto muy crítico y cree, por encima de todo, en la "responsabilidad individual": "a veces, nosotros mismos somos los que nos ponemos piedras en el camino, reforzando el discurso de que somos menos válidos en esta jungla llamada mercado laboral. Hay que darle la vuelta, somos las propias personas con discapacidad las que tenemos que abanderar el cambio de mentalidad, hacer campaña para normalizar y convencer a la sociedad de nuestras fortalezas"-

“Con las personas con discapacidad se juega con reglas diferentes”

No niega, sin embargo, que siguen existiendo muchos prejuicios y estereotipos que dificultan la plena inclusión: "por ejemplo, a veces se asocia discapacidad auditiva con problemas mentales, por influencia de casos célebres como Beethoven o Goya". Y más allá de estas asociaciones teóricas, también observa circunstancias algo discriminatorias en la práctica: "en grupos grandes hay gente que, sin darse cuenta, tiende a aislarte porque no puedes participar en igualdad de condiciones en la conversación. Creo que es porque en las relaciones con personas con discapacidad se juega con reglas diferentes y no todo el mundo se siente cómodo si le cambian las reglas".

Ramón, no obstante, tiene claro que estas "anécdotas" tienen "la importancia que tú quieras darle". Cuenta, con humor, como en una ocasión un profesor le echó de clase por llegar tarde y él se quedó inmóvil en su sitio porque no le escuchaba, lo que dio lugar a un malentendido. "El profesor pensó que le estaba desafiando, tuve que levantarme, acercarme a él y explicarle mi discapacidad. Se puso rojo como un tomate y me devolvió a mi sitio".

Ramón cree que el sistema educativo aún tiene que progresar para cubrir las necesidades de las personas con discapacidad, y eso que estudió en una Universidad "especialmente sensible a estos temas, como es la Carlos III". Piensa que las aulas grandes y numerosas no están preparadas para las personas con su discapacidad: "yo siempre me tenía que sentar en primera fila pues de lo contrario era imposible seguir la clase, y aún así no era nada fácil".

En el mercado laboral, sin embargo, nunca ha tenido ningún problema. Actualmente es redactor en una start up de salud electrónica y dinamizador de sus Redes Sociales. "Siempre me han ido saliendo trabajos y nunca he ocultado mi discapacidad, al contrario. Afortunadamente, las empresas españolas son cada vez más sensibles a la discapacidad, algo que seguramente irá a más”.

Y cuando termina la jornada de trabajo, toca dedicarse tiempo a sí mismo: "me encanta el deporte, la lectura y desde hace un tiempo he podido recuperar mi afición al teatro, gracias a las iniciativas accesibles con subtítulos, algo que agradezco mucho"- afirma sonriente.

Sabe que dentro de un tiempo no le será suficiente con el audífono y terminará necesitando un implante coclear, más aparatoso y menos estético. “Es lo de menos”- asegura. Y es que Ramón tiene muy claras sus prioridades y objetivos de futuro. El principal: no dejar de superarse nunca.