24 Sep Cuando enseñar también empodera. Fundación Adecco y el ITC organizan un voluntariado que transforma miradas
Castellón, 24 septiembre de 2025 – La Fundación Adecco y el Instituto de Tecnología Cerámica (ITC) han llevado a cabo una experiencia de voluntariado corporativo que ha puesto en el centro el talento, la creatividad y el potencial profesional de las personas con discapacidad intelectual. La iniciativa, desarrollada en el marco del programa IRPF de sensibilización, formación y apoyo a la intervención a través del voluntariado corporativo 2025 subvencionado por la Consellería de Servicios Sociales, Igualdad y Vivienda de la Generalitat Valenciana, consistió en un taller de cerámica que reunió a 8 personas con discapacidad intelectual en edad laboral y a 12 profesionales voluntarios de la entidad.
La actividad, basada en la técnica de moldeado a mano, introdujo un componente transformador: fueron los propios beneficiarios quienes asumieron el rol de formadores, guiando a las personas voluntarias en el proceso creativo y compartiendo las habilidades desarrolladas en sus programas de capacitación. Esta metodología invertida permitió visibilizar sus capacidades y consolidar su papel activo dentro de un entorno laboral simulado.
UN ESPACIO DE CREATIVIDAD CON IMPACTO SOCIOLABORAL
El taller tuvo como objetivo fortalecer competencias esenciales para la empleabilidad, entre ellas:
- Habilidades sociales: comunicación, empatía, trabajo en equipo y cohesión grupal.
- Competencias profesionales: creatividad, destrezas manuales, imaginación y capacidad de concentración.
- Autonomía personal: toma de decisiones, autocontrol y constancia.
- Competencias transversales clave para el empleo: autoestima, atención, flexibilidad y capacidad de esfuerzo.
Además, la experiencia permitió a los participantes situarse como referentes de conocimiento, un rol que refuerza la seguridad, la identidad profesional y la percepción de competencia, factores fundamentales para su integración laboral futura.
Para los voluntarios de ITC, el taller supuso una inmersión en un entorno verdaderamente inclusivo. La actividad no solo despertó su creatividad, sino que también generó un espacio emocionalmente seguro para comprender las barreras —y, sobre todo, las capacidades— que acompañan a las personas con discapacidad en su camino hacia el empleo. Las personas voluntarias destacaron la mirada transformadora de la jornada: la oportunidad de aprender desde la experiencia ajena, comprender la importancia del lenguaje inclusivo, y reconocer que la diversidad es un motor de innovación y cohesión dentro de cualquier organización.
La experiencia se consolidó como un ejemplo de cómo el voluntariado corporativo puede trascender el apoyo puntual para convertirse en una herramienta estratégica de inclusión sociolaboral, capaz de generar oportunidades reales, fortalecer la autoestima y promover una sociedad más justa y diversa.