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Christopher Reeve: el Superman que transformó sus superpoderes

36 años han transcurrido desde que se estrenó en cartelera la película “Superman“, con una trama novedosa y un llamativo eslogan que la catapultaron a la fama en poco tiempo: “Creerás que un hombre puede volar“- rezaba la campaña publicitaria.

Basada en el cómic del escritor estadounidense Jerry Siegel, quien lo dibujó por primera vez en 1938, la película fue un éxito en taquilla, por lo que no dudó en repetir en 1980, 1983 y 1987, con la segunda, tercera y cuarta parte, respectivamente.

Seguramente, gran parte de este gran éxito se lo debemos al actor que encarnaba al superhéroe: Christopher Reeve. Es curioso, pues poco antes de ser el elegido, estuvo a punto de retirarse de la actuación, debido a  los insuficientes ingresos que le proporcionaba el cine.

Quién le diría entonces que poco después se convertiría en la imagen de “Superman”, el hombre de acero: “más rápido que una bala, más poderoso que una locomotora, capaz de saltar altos edificios de un solo salto”.  Desde que vimos esta película, al observar a Christopher Reeve ya sólo veíamos a Superman y a Clark Kent, personajes envueltos en un halo especial, que habían venido al mundo para hacerlo un poco mejor.

En efecto, Superman y el actor que le daba vida, estaban destinados a ayudar a la gente con sus superpoderes. Unos superpoderes que el 27 de mayo de 1995 se transformarían para siempre. Este día, Reeve se encontraba compitiendo en una carrera hípica en Culpepper (Virginia),  cuando cayó de su caballo al intentar superar un obstáculo, sufriendo una lesión medular tras fracturarse las dos primeras vértebras cervicales. Fue sometido a una peligrosa operación, tras la cual sólo pudo recuperar la movilidad de 2 dedos de su mano izquierda. Su cerebro, no obstante, no resultó dañado.

Como él mismo confesó tiempo después, en un primer momento le comentó a su mujer, Dana Reeve, que tenía tentaciones de suicidarse. Sin embargo, el amor incondicional de su esposa le inyectó fuerzas para salir adelante: “Te diré esto una sola vez: te apoyaré en cualquier cosa que quieras hacer, porque es tu vida y tu decisión. Pero quiero que sepas que estaré contigo para siempre, no importa lo que pase. Sigues siendo tú y te amo”- le contestó ella.

Probablemente esta frase fue la que motivó el título de su autobiografía “Still me” (sigo siendo yo), que el actor hizo pública en 1998. Un revelador título que nos lleva a la deducción de que Reeve comprendió que no había perdido sus superpoderes, sino que éstos habían cambiado. Probablemente ya nunca más podría sobrevolar edificios, pero ahora tenía en su mano una grandiosa tarea: ayudar a los demás.

Y así lo hizo. Se volcó en la causa y colaboró con la Unesco, para luchar por causas similares a la suya. Además, elaboró un emotivo discurso de vida y se convirtió en orador motivacional, en un icono de la superación y del esfuerzo ante la adversidad. Pero sin duda, su gran contribución fue la Fundación Christopher y Dana Reeve, nacida para ayudar a las personas con lesiones medulares, ya sea naturales o sobrevenidas, a través de la investigación de las células madre.

christopher reeve

Christopher Reeve nos dejaría el 10 de octubre de 2004, tras sufrir un ataque cardíaco provocado por uno de los antibióticos que tomaba. Pero nosotros siempre lo recordaremos como Superman, como alguien que llegó al mundo para hacerlo un poco mejor, y lo consiguió.

En efecto, un año después de su muerte, su Fundación consiguió reparar lesiones medulares de ratones, a través de  células madre del tejido nervioso de seres humanos.

El próximo 25 de septiembre nuestro héroe cumpliría 62 años, y la Fundación que creó  sigue ayudando a miles de personas en todo el mundo.

Irene Gil Romero
irenegilromero@gmail.com

Periodista. Más de 10 años dedicada a la Comunicación corporativa, profundizando en la situación social y laboral de las personas que lo tienen más difícil.