La Fundación Adecco expresa su profundo dolor por las víctimas del accidente de Urda y el fallecimiento de Fátima Báñez y recuerda su extraordinaria calidad humana, su generosidad y su compromiso con las personas.
Hoy es un día de inmensa tristeza para todas las personas que formamos parte de la Fundación Adecco y especialmente para mí. Nos cuesta encontrar palabras para despedir a Fátima Báñez, presidenta de la Fundación CEOE, compañera de camino y, sobre todo, una amiga muy querida, cuya pérdida en el trágico accidente ferroviario de Toledo nos deja profundamente consternados.
Desde la Fundación Adecco queremos recordar a Fátima no solo por su brillante trayectoria profesional y su compromiso con las empresas y la sociedad española, sino especialmente por la persona extraordinaria que era. Su cercanía, su generosidad, su determinación, su sonrisa siempre presente y su enorme calidad humana permanecerán para siempre en nuestra memoria.
Nuestra relación con Fátima se ha construido a lo largo de muchos años de confianza, amistad y proyectos compartidos. Desde que en 2019 impulsamos, junto a la Fundación CEOE, la Alianza #CEOPorLaDiversidad, encontramos en ella mucho más que una aliada institucional: una compañera comprometida, una voz inspiradora y una persona que creía profundamente en la capacidad de las empresas para contribuir al progreso social.
Fátima nos acompañó siempre con entusiasmo, convicción y generosidad. En cada encuentro compartía su experiencia, sus conocimientos y, por encima de todo, sus valores. Pero quienes tuvimos la suerte de conocerla sabemos que su mayor grandeza no estaba en los cargos que desempeñó ni en los reconocimientos que recibió, sino en su manera de relacionarse con los demás.
Fátima tenía el don de hacer sentir importantes a las personas. Sabía escuchar, unir, tender puentes y transmitir confianza. Era firme en sus convicciones y profundamente respetuosa con los demás. Una mujer de carácter, cercana y valiente, que nunca perdió la sencillez ni la calidez humana.
Su pérdida tiene para mí un significado especialmente personal. Nuestra amistad se remontaba a los años noventa, cuando coincidimos en Huelva, y continuó creciendo posteriormente en Madrid. Décadas de conversaciones, experiencias y momentos compartidos que hoy se convierten en recuerdos de un valor incalculable.
Es muy difícil encontrar palabras para despedir a alguien a quien quieres tanto. Fátima era una persona extraordinaria, de principios firmes y corazón generoso. Siempre estaba cerca, siempre con una sonrisa y siempre dispuesta a ayudar. La admiraba profundamente, pero, sobre todo, la quería. Su pérdida me deja un vacío inmenso. Te voy a echar muchísimo de menos, querida amiga.
Desde la Fundación Adecco trasladamos nuestro cariño más sincero y nuestras condolencias a su familia, a sus amigos y a todos los compañeros de la Fundación CEOE, en especial a su inseparable y querido Ángel. Hacemos extensivo nuestro pésame a las familias de todas las víctimas de esta terrible tragedia, así como nuestro apoyo a las personas heridas y sus seres queridos.
Querida Fátima, gracias por caminar a nuestro lado. Gracias por tu amistad, por tu ejemplo, por tu generosidad y por creer siempre en las personas.
Hay personas que dejan una huella que el tiempo no puede borrar. Tú eres una de ellas.
Descansa en paz, Fátima. Tu recuerdo y tu luz permanecerán siempre con nosotros.
Francisco Mesonero
Director General de la Fundación Adecco