Maria Petit: «La verdadera inclusión consiste en garantizar que los jóvenes con discapacidad podamos desarrollar un proyecto de vida en igualdad de oportunidades»

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Independizarse se ha convertido en todo un reto para la mayoría de los jóvenes en España, pero hay algunos que lo tienen especialmente difícil. Es el caso de los jóvenes con discapacidad, para quienes el desafío de llevar una vida autónoma se intensifica: solemos tener mayores dificultades para acceder a un primer puesto de trabajo, las ofertas se concentran en sectores que implican ingresos más bajos que la media… Y con ello, debemos asumir que tenemos menos oportunidades de iniciar una vida independiente y autónoma.

De hecho, según el informe Jóvenes con discapacidad que publica cada año la Fundación Adecco, de la que soy embajadora, tres de cada cuatro jóvenes con discapacidad (74,8%) cree que no podrá independizarse antes de cumplir los 35. Un dato que revela cómo el acceso al empleo y a la vivienda condiciona también la posibilidad que tienen, que tenemos, de desarrollar un proyecto de vida propio y lo más normalizado posible.

A los prejuicios y estereotipos que todavía persisten en torno a la discapacidad, en el caso de los jóvenes se suma la falta de experiencia profesional, una circunstancia propia de cualquier joven que inicia su carrera, pero que adquiere una dimensión mayor cuando existen más dificultades para demostrar el talento y las capacidades.

Para lograrlo, debemos ser conscientes de que la verdadera inclusión laboral no consiste únicamente en facilitar el acceso a un puesto de trabajo, sino en garantizar que los jóvenes con discapacidad podamos desarrollar un proyecto de vida en igualdad de oportunidades. Abrir la puerta al primer empleo significa también abrir la puerta a la emancipación, al bienestar emocional, a una participación activa en la sociedad y a la libertad de decidir cómo construir nuestro propio camino. Sé que el mío —como comunicadora y embajadora de la Fundación Adecco— pasa por seguir concienciando sobre este tema: hablando sin filtros sobre la discapacidad y sobre los prejuicios que sigue conllevando, sin adornos ni dramatismos, pero con firmeza.  

Me gustaría poner el foco en esta realidad, la que viven la inmensa mayoría de los jóvenes con discapacidad para quienes la incorporación al mercado laboral continúa siendo la gran asignatura pendiente. Como señala el informe, el desempleo crece entre los jóvenes con discapacidad: “mientras la tasa de paro del conjunto de las personas con discapacidad ha descendido hasta el 18,5% en el último año, entre los jóvenes ha aumentado hasta el 48,6%”. En otras palabras, casi la mitad de los jóvenes con discapacidad que busca empleo no lo encuentra.

Sin olvidar que el mercado laboral vive una gran transformación impulsada por la digitalización, la inteligencia artificial y la evolución de las competencias más demandadas. Estos cambios abren nuevas oportunidades, pero también plantean desafíos para quienes buscan su primera experiencia profesional. Aunque todavía es pronto para conocer el impacto real que tendrá, algunas investigaciones apuntan a que las vías tradicionales de acceso a determinadas profesiones podrían estar transformándose. Por tanto, resulta fundamental evitar que esta revolución tecnológica amplíe las barreras que ya encuentran algunas personas para acceder al empleo. Acompañando esta transformación con formación, competencias digitales y procesos de selección verdaderamente inclusivos, la inteligencia artificial podrá convertirse en una gran aliada para ampliar oportunidades y acelerar la inclusión laboral de los jóvenes con discapacidad y facilitar su autonomía e independencia.

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