La Alianza #CEOPorLaDiversidad, impulsada por la Fundación Adecco y la Fundación CEOE, ha celebrado una nueva jornada en el Centro Integral de Búsqueda de Empleo de la Fundación Adecco (CIBE), reuniendo a representantes de 21 empresas adheridas para reflexionar sobre uno de los grandes desafíos que afrontan hoy las organizaciones: gestionar el cambio cultural desde una perspectiva de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI).
En un contexto marcado por la transformación constante -impulsada por la irrupción de nuevas tecnologías, los cambios regulatorios, la incertidumbre global o la evolución de las expectativas de los equipos-, la capacidad de adaptación se ha convertido en una competencia estratégica para las empresas. En este escenario, gestionar el cambio desde una perspectiva inclusiva resulta clave para que las transformaciones organizativas respondan a las necesidades de todas las personas, favorezcan la igualdad de oportunidades y refuercen culturas corporativas más resilientes y sostenibles.
La jornada ha contado con la participación de Maria Petit, comunicadora con discapacidad visual sobrevenida, y embajadora de la Fundación Adecco, quien ha compartido con las empresas su experiencia de vida tras perder la visión a raíz de un accidente.
El cambio cultural, un reto estratégico para la Diversidad, Equidad e Inclusión
La sesión ha comenzado con la intervención de Pablo García, director de Marketing y Comunicación de la Fundación Adecco, quien ha puesto el foco en el papel que desempeña la cultura corporativa como eje de cualquier estrategia de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) y en la necesidad de que las organizaciones sepan adaptarse a un entorno en constante transformación.
En este contexto, ha definido el cambio cultural en una estrategia DEI como «un proceso sistémico mediante el que una organización transforma sus procesos y comportamientos, a través de palancas corporativas e individuales, para eliminar las barreras que limitan el desarrollo humano y social, generando simultáneamente inclusión, competitividad y valor corporativo de forma sostenible».
García ha explicado que iniciar este proceso requiere distinguir entre la identidad de la empresa -quién quiere ser- y su cultura -quién es realmente-, reflejada en las decisiones, comportamientos y dinámicas del día a día, con el objetivo de acercar ambas al propósito corporativo. En esta línea, ha señalado que este cambio debe abordarse desde una visión integral, actuando sobre tres dimensiones complementarias: el cambio organizacional, que transforma la estructura y los procesos de la empresa; el cambio cultural, que modifica las normas y formas de relacionarse; y el cambio individual, que refleja la evolución de las personas y sus comportamientos.
Para impulsar esta transformación y construir una cultura verdaderamente inclusiva, García ha subrayado la importancia de contar con un plan estratégico de DEI con enfoque 360º, sustentado en palancas corporativas como el liderazgo inclusivo, la accesibilidad universal, la seguridad psicológica, la selección inclusiva, el respeto y el trato adecuado, la objetividad y el mérito, el sentido de pertenencia o la inteligencia cultural. A ello se suman las palancas individuales, entre las que ha destacado el conocimiento, el propósito, la toma de conciencia, los valores, la adopción de decisiones inclusivas y la generación de experiencias positivas que favorezcan el cambio de comportamientos.
En este sentido, ha recordado que las grandes transformaciones comienzan con pequeños gestos cotidianos o «microinclusiones«: escuchar antes de asumir, preguntar antes de interpretar, revisar los propios sesgos o diseñar pensando desde el principio en todas las personas.
Como cierre de su intervención, García ha aludido al Inclusion Journey, un itinerario que invita a revisar procesos, incorporar criterios inclusivos y activar las palancas necesarias para que la inclusión forme parte de la cultura corporativa y se traduzca en un cambio real y sostenible.
Adaptarse a una nueva realidad: una mirada desde la experiencia
A continuación, la comunicadora con discapacidad visual sobrevenida y embajadora de Fundación Adecco, Maria Petit, ha compartido su testimonio inspirador sobre la capacidad de adaptación ante los cambios inesperados -a los 17 años, un accidente de moto le hizo perder la vista y el olfato-.
Maria ha explicado cómo afrontó este proceso de transformación personal, trasladando aprendizajes aplicables al entorno empresarial: cómo reaccionar cuando una nueva realidad cambia nuestras circunstancias, la importancia de acompañar a las personas y a los equipos durante los procesos de transformación y los pilares necesarios para construir entornos donde la adaptación sea posible sin excluir a nadie.
Maria Petit ha invitado a los asistentes a ponerse en su lugar a través de una dinámica en la que todos se han colocado un antifaz. Durante el ejercicio, ha explicado que cualquier proceso de transformación suele generar resistencia, incomodidad y, sobre todo, miedo. «¿Y si me equivoco? ¿Y si lo hago mal?», son algunas de las preguntas que, según ha señalado, aparecen de forma automática cuando perdemos nuestras referencias habituales.
La experiencia también ha servido para reflexionar sobre la tendencia a creer que percibimos el mundo de forma objetiva cuando, en realidad, lo hacemos a través de prejuicios, estereotipos y atajos mentales. «Todos tenemos puntos ciegos; el primer paso es reconocer que existen», ha afirmado.
A través de esta dinámica, las empresas participantes han comprobado que necesitaban escuchar más, preguntar más, comunicarse mejor y confiar en los demás para desenvolverse. «Adaptarse es algo que se aprende», ha recordado Petit, quien también ha puesto el foco en la vulnerabilidad humana: «Vivimos muchas veces en piloto automático y pensamos que a nosotros no nos va a pasar, pero la vida puede cambiar de un día para otro».
Por último, ha querido desmontar uno de los estereotipos más habituales: «Las personas con discapacidad no somos superhéroes ni superheroínas. Lo que necesitamos es capacidad de adaptación y, sobre todo, un entorno que nos ofrezca oportunidades«. Porque, ha concluido, ante un cambio tan profundo como perder la visión, la actitud es importante, pero también lo es contar con una sociedad y unas organizaciones inclusivas que eliminen barreras y faciliten esa adaptación. «Empresas para las que la inclusión no sea un gesto sino un elemento estructural».
Comida a ciegas con Maria Petit
La dinámica ha dado paso a una segunda actividad experiencial: la «Comida a ciegas con Maria Petit». Durante el almuerzo, las empresas han vivido una experiencia inmersiva que les ha permitido comprobar los retos que entrañan gestos tan cotidianos como servirse agua, localizar los cubiertos o mantener una conversación cuando desaparece el sentido de la vista.
Más allá del componente sensorial, la actividad ha servido para generar una conversación sobre la importancia de cuestionar nuestras propias percepciones, identificar barreras invisibles y entender que la inclusión comienza cuando somos capaces de mirar la realidad desde perspectivas diferentes.
Un espacio para compartir aprendizajes y fortalecer la Alianza
La jornada ha concluido con un espacio de networking entre las empresas adheridas a la Alianza #CEOPorLaDiversidad, favoreciendo el intercambio de experiencias, buenas prácticas y aprendizajes en torno a la gestión del cambio y el liderazgo inclusivo.
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