El proyecto ‘Despegando juntas’, una iniciativa de Airbus desarrollada para incrementar la presencia femenina en entornos industriales y de producción, ha sido galardonado como el Mejor práctica en transformación cultural en la IX edición de los premios de Diversidad e Inclusión. Promovidos por la Fundación Adecco y el Club de Excelencia en Sostenibilidad, estos galardones reconocen a aquellas empresas que cuentan con la mejor estrategia y visión de la Diversidad, Equidad e Inclusión (DE&I), como elemento estratégico en el negocio, su transversalidad y la orientación a todos los grupos de interés.
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¿Qué supone para Airbus el reconocimiento a la Mejor práctica en transformación cultural gracias al proyecto ‘Despegando juntas’?
Este reconocimiento supone un respaldo firme a nuestro compromiso con la igualdad de género y la inclusión. Validar la trayectoria de ‘Despegando juntas’ nos da el impulso necesario para seguir derribando barreras en un sector históricamente masculinizado, confirmando que la transformación cultural no solo es posible, sino indispensable para el progreso de la industria.
Más allá del ámbito corporativo, este premio visibiliza que la diversidad es un motor directo de innovación y competitividad. Nos impulsa a seguir trabajando con determinación para que la igualdad de oportunidades sea una realidad consolidada, generando un impacto positivo que trascienda nuestras plantas de producción y sirva de inspiración para todo el tejido social e industrial.
«Este premio nos da el impulso necesario para seguir derribando barreras en un sector históricamente masculinizado»
A nivel general, ¿qué significa para Airbus la diversidad e inclusión?
La diversidad y la inclusión forman parte del ADN de Airbus desde su origen. Como compañía nacida de la unión de cuatro países fundadores (Alemania, España, Francia y Reino Unido), la multiculturalidad y la integración de diferentes perspectivas son elementos constitutivos de nuestra identidad y de nuestra forma de trabajar a diario.
Nuestra estrategia se apoya en tres pilares fundamentales que guían cada una de nuestras acciones: crear un entorno de trabajo seguro y respetuoso donde cada persona pueda desarrollarse con autenticidad; construir una plantilla diversa que refleje de manera fiel a la sociedad actual; y generar una huella positiva y duradera tanto dentro de la organización como en las comunidades en las que operamos.
‘Despegando juntas’ busca incrementar la presencia femenina en entornos industriales y de producción, abordando la baja participación de mujeres en la FP de aeronáutica, así como en los talleres de la compañía, ¿qué necesidad detectasteis para impulsar un proyecto de estas características?
Detectamos un desafío estructural y socioeducativo evidente: en España, las mujeres apenas representan entre un 2% y un 4% del alumnado en la Formación Profesional Aeronáutica. Esta baja participación reducía drásticamente la cantera de talento disponible, perpetuando una brecha histórica en nuestros talleres donde la contratación femenina se mantenía por debajo del 8% anual. Era un círculo vicioso que exigía una intervención directa; la falta de referentes femeninos en la fábrica impedía que las jóvenes proyectaran su futuro profesional en el entorno industrial.
Para romper esta dinámica, diseñamos una estrategia integral de transformación cultural. El proyecto aborda el reto desde una doble vía: la tracción directa de la alta dirección y RR.HH., combinada con el impulso orgánico de las propias operarias. El éxito de este modelo en España ha demostrado ser tan rotundo que hoy se ha convertido en un referente global que estamos exportando a otras plantas de Airbus en el mundo, asegurando que el taller sea un espacio donde el talento femenino se desarrolle sin límites.
¿Qué papel ha desempeñado el liderazgo en esta transformación?
El papel del liderazgo ha sido determinante para transformar una iniciativa de diversidad en un verdadero cambio de cultura organizativa. Para que un proyecto de esta magnitud prospere, no basta con definir objetivos; se requiere que la alta dirección asuma el reto como propio, lo abandere activamente y lo promueva de forma transversal como un logro estratégico compartido por toda la compañía.
En este sentido, la dirección de Airbus apostó con determinación desde su inicio, facilitando los recursos, la visibilidad y el respaldo institucional necesarios para eliminar inercias. Esta implicación directa del liderazgo ha enviado un mensaje claro a toda la organización sobre la prioridad de la inclusión, acelerando los procesos de cambio y garantizando su sostenibilidad a largo plazo.
El proyecto combina la red de apoyo Flying Women, la captación proactiva de talento y el compromiso de la dirección para eliminar sesgos, ¿cómo ha sido el proceso? ¿De qué hitos os sentís más orgullosos?
Hay ocasiones en las que todos los astros se alinean y aparece el sentido de lo que estamos haciendo.
Por un lado, como estrategia global de la empresa está el hecho de tener una plantilla más balanceada en cuanto a género, con lo que tenemos acciones para atraer talento femenino.
Por otro lado, teníamos la necesidad de impulsar la unión y realidad de la mujeres de taller, con lo que nació Flying Women, creado por un grupo de mujeres que quería dar impulso a un entorno de producción con más mujeres. Y todo esto pudimos coordinarlo desde el área de inclusión y diversidad con el apoyo de la dirección de Airbus.
Nos sentimos especialmente orgullosos de haber logrado que iniciativas que surgieron de la base hayan tenido este rotundo éxito. Visibilizando que la dedicación en lo que crees sirve para transformar nuestro mundo.
«El trabajo en materia de género ha sentado las bases operativas y la sensibilidad interna necesarias para abordar de forma natural otros pilares de la diversidad«
Por el contrario, ¿qué retos o desafíos tenéis por delante?
Nuestro reto inmediato es mantener el impulso conseguido y escalar esta metodología a aquellas plantas y áreas donde todavía existe margen de crecimiento. La transformación cultural exige constancia, por lo que debemos asegurar que los avances no se estanquen y que las dinámicas de inclusión sigan consolidadas en el día a día de todas nuestras operaciones.
A nivel operativo y logístico, el rápido incremento de la presencia femenina —más que duplicando el número de mujeres en taller— ha planteado desafíos prácticos muy concretos. Esto ha exigido una rápida adecuación de nuestras infraestructuras, desde la adaptación de vestuarios y espacios de trabajo hasta el rediseño de la ropa de protección laboral, garantizando que el entorno físico esté 100% preparado para acoger esta nueva realidad.
La contratación de mujeres en talleres ha pasado del 6,5% al 17,1% en apenas dos años. Más allá de las cifras, ¿qué impacto está teniendo esta mayor diversidad en los equipos y en la organización?
Más allá del avance numérico, el impacto más profundo se está viviendo en la dinámica de trabajo y en el clima laboral de las plantas. La incorporación de la mujer en los talleres ha abierto el camino hacia una inclusión mucho más amplia, demostrando que la diversidad aporta nuevas perspectivas, mejora la resolución de problemas y fortalece el sentido de pertenencia en los equipos de producción.
Asimismo, el trabajo realizado en materia de género ha sentado las bases operativas y la sensibilidad interna necesarias para abordar de forma natural otros pilares de la diversidad. La credibilidad conseguida con este proyecto nos permite hoy avanzar con paso firme en la inclusión de personas con discapacidad o del colectivo LGTBQ+, consolidando una cultura corporativa verdaderamente abierta e integradora.
¿Qué recomendaríais a otras empresas industriales que quieren avanzar hacia una mayor presencia femenina?
Nuestra principal recomendación es realizar un diagnóstico riguroso para identificar la causa raíz que genera la brecha de género en cada organización concreta. Cualquier desigualdad sostenida en el tiempo suele responder a barreras culturales, de acceso o de visibilidad; solo analizando con precisión dónde se producen las fugas de talento es posible aplicar metodologías correctivas eficaces.
A partir de ahí, les animamos a iniciar este camino sin temor a los cambios estructurales que pueda exigir. Fomentar la diversidad en el ámbito industrial no es solo un compromiso ético, sino un viaje transformador muy gratificante que aporta valor real, mejora el clima organizativo y potencia el rendimiento global de la empresa.