En España, la tasa de actividad de las personas con discapacidad es del 35,5%, es decir, el 64,5% de las personas con discapacidad no tiene empleo ni lo busca. Esta brecha evidencia que aún queda mucho por hacer para garantizar la justicia laboral y la igualdad de oportunidades en su acceso al empleo. «La inclusión no es un favor. No se trata de “ayudar”, sino de garantizar derechos. No es caridad, son derechos», reclama Caterina Moretti, influencer y embajadora de la Fundación Adecco, protagonista del mes de marzo del calendario de la Fundación Adecco.
Barreras que limitan la igualdad de oportunidades
Limitaciones en la contratación
Los sesgos siguen siendo barreras que limitan la empleabilidad de las personas y estas se producen desde los primeros pasos, en la propia contratación o selección. Las empresas deben implementar procesos de selección inclusivos, en los que se hayan analizado previamente las barreras que frenan la participación de personas infrarrepresentadas y aquellas que impiden la participación de personas en situación de exclusión (por ejemplo, personas con discapacidad por diagnóstico de salud mental), incorporando adaptaciones en el proceso que favorezcan la igualdad de oportunidades.
En la quinta edición del informe Discapacidad y expectativas para el nuevo año de la Fundación Adecco, siete de cada diez personas con discapacidad en situación de desempleo afirmaban haber sentido discriminación a la hora de competir en el mercado laboral debido en el prejuicios y sesgos inconscientes. Queda, por tanto, mucho por hacer para valorar el talento de las personas con discapacidad, generando empleos sostenibles en el tiempo.
Prejuicios en el entorno laboral
En el informe comentado en el punto anterior, la mayoría de las personas entrevistadas ocupadas (60%) también afirmaba haber sentido discriminación en alguna ocasión en su puesto de trabajo, ya sea puntual o de manera constante. Evidentemente, no es suficiente con apostar por procesos de selección inclusivos por parte del departamento de Recursos Humanos o del Comité, toda la plantilla tiene que estar concienciada para que no se creen entornos laborales poco inclusivos.
Falta de apoyo y recursos adaptados
La ausencia de herramientas tecnológicas, espacios accesibles y programas de acompañamiento limita la autonomía y el rendimiento. Garantizar un puesto de trabajo adaptado o procesos que mejoren la inclusión laboral de las personas con discapacidad no debe verse como un coste, sino como una inversión en talento.
Beneficios de la justicia laboral en la inserción de personas con discapacidad
Fomenta la independencia y autonomía personal
Un empleo digno permite a las personas con discapacidad desarrollar su proyecto de vida, ganar confianza y contribuir activamente a la sociedad. Además, fomenta su autonomía personal y enriquece su círculo social y de apoyo para lograr una vida lo más normalizada posible.
Aumenta la diversidad de capacidades en las empresas
La inclusión de personas con discapacidad contribuye a tener equipos más diversos y competitivos: enriquece la visión gracias a perspectivas diferentes, impulsa el sentido de pertenencia y mejora la cultura corporativa.
Construye una sociedad más inclusiva
Cada contratación inclusiva es un avance hacia una sociedad más justa, donde la igualdad de oportunidades no sea un ideal, sino una realidad. La justicia laboral no solo beneficia a las personas con discapacidad, sino que fortalece el tejido social y económico
En este vídeo podrás conocer más a Caterina Moretti, nuestra protagonista del mes de marzo del calendario 2026.