Si bien la experiencia es un grado, la formación constituye hoy el mejor trampolín hacia el empleo. Así, y aunque algunos casos las empresas solicitan profesionales con dilatada trayectoria, en otros resulta suficiente con que conozcan y estén familiarizados con las funciones que desempeñarán.
Por este motivo, Makro ha apostado por una acción que ha permitido a medio centenar de personas con discapacidad adquirir conocimientos teóricos y prácticos en uno de los sectores que está generando más oferta laboral: la Hostelería.
De la mano de la Fundación Adecco, la empresa de distribución mayorista ha hecho posible que 50 beneficiarios con discapacidad reciban una formación teórica en el área de Hostelería y Manipulación de Alimentos, cuyos conocimientos aprendidos han podido aplicar después en una experiencia práctica en las ciudades de Madrid, Bilbao, Barcelona, Sevilla y Santa Cruz de Tenerife.
Estas prácticas se han desarrollado en diferentes Comedores y Fundaciones Sociales de las citadas ciudades, donde las personas con discapacidad han preparado y ofrecido los servicios de desayuno, comida y cena a las personas sin recursos. Pero no han estado solos en esta tarea: han contado con el asesoramiento y apoyo de 50 empleados de Makro, que han cambiado su rutina diaria por una actividad de voluntariado que les ha acercado a la discapacidad.
Doble acción de voluntariado
La actividad ha constituido una doble acción de voluntariado en la que, por un lado, los empleados voluntarios han regalado su know how a las personas con discapacidad, mientras que estas últimas han ayudado a las personas sin recursos, que acuden a los comedores, a cubrir sus necesidades básicas.
Según Eva Navarro, gestora de proyectos de la Fundación Adecco: “el objetivo de esta acción ha sido dotar a las personas con discapacidad de habilidades y competencias clave para su posterior integración en el sector de la Hostelería, siendo conscientes de que la formación práctica resulta fundamental a la hora de acceder al mercado laboral. En este sentido, ha sido un lujo contar con los empleados de Makro como formadores, siendo conocedores de estas funciones, por su día a día como trabajadores en este sector.
Por su parte, Pilar Oncins, directora de RRHH de Makro comenta que: “Makro mira al futuro con visión, determinación e ilusión y creemos en la diversidad y en la reducción de las desigualdades sociales. Con esta acción estamos contribuyendo a “cocinar un mundo mejor” haciendo que nuestros voluntarios den lo mejor de ellos, transfiriendo sus habilidades a las personas con discapacidad, a la vez que ayudamos a las personas sin recursos a cubrir sus necesidades básicas”.