«Soy de Alcoy, la ciudad que tiene el equipo de fútbol con más moral, el Alcoyano, y eso parece que ha influido mucho en mi vida, tener moral», así se presenta Ismael Mayor, periodista y nuevo embajador de la Fundación Adecco. Además de nacer con la sonrisa puesta, Ismael también nació con fibrosis quística, una patología que afecta gravemente los pulmones. Tanto es así, que en 2016 se sometió a un trasplante bipulmonar.
Cuéntanos un poco de tu historia, Ismael.
Mi vida antes del trasplante era feliz en lo personal y amarga en salud. No podía caminar sin detenerme, no podía hacer deporte, no podía jugar con mi hijo, que en aquel momento tenía dos años. Intentaba hacer vida normal, trabajaba, quedaba con amigos, lo normal dentro de “mi” normalidad. La llegada de mis nuevos pulmones supuso un claro antes y después en mi vida, la de mi familia y amigos, estos, ajenos a mi enfermedad y sus consecuencias. Ni en el trabajo ni en mi círculo de amistades lo sabían.
¿Y a nivel profesional?
Colaboro en Radio Alcoy desde el 1995, una emisora local asociada a la Cadena SER. Desde 2003 tengo un programa diario “SER Deportivos Alcoy” y retransmito los partidos del Alcoyano allá donde va. En Alcoy el Alcoyano es una referente y se sigue mucho, por eso siguen apostando por las retransmisiones deportivas a pesar de ser una radio local. Cuando me metieron en lista de espera para el trasplante solo se lo dije al director. Su respuesta fue: “tómate el tiempo que necesites, recupérate bien, tu puesto de trabajo está asegurado”.

¿Cómo ha influido tu discapacidad en tu vida, en tu día a día?
Mi discapacidad la he llevado bien porque no la conocía nadie hasta que llego el trasplante, es más, quizá no sepan muchos que tenga una discapacidad. Las discapacidades “invisibles”, son duras de llevar porque la gente no suele tener empatía, pero tienen sus ventajas, si quieres la dices y si no, pues pasa desapercibida. La fibrosis quística sí me trastocaba el día a día, con inhaladores continuos, antibióticos, ingresos o tratamientos intravenosos desde casa. Quienes tenemos fibrosis quística, tenemos un máster en enfermería.
«Gracias a mi discapacidad he aprendido a empatizar mucho más con otras personas»
A nivel laboral, como periodista deportivo, ¿has experimentado prejuicios en alguna ocasión?
La tos era lo que más miedo me daba. Los pulmones antes del trasplante estaban muy afectados, con infección casi crónica y la capacidad en descenso. Antes de la operación mis pulmones solo funcionaban un 26% de su capacidad. En la radio en general y en el deporte en particular, hablamos mucho y más imagina una retransmisión de un partido de fútbol… No sé cómo, pero lo hacía, por eso decía antes lo de la Moral del Alcoyano. Me fatigaba mucho y en muchos campos me costaba subir a las cabinas de radio, pero lo hacía.
¿Qué aprendizajes te ha dejado la discapacidad?
He aprendido a empatizar mucho más, a ser más consciente de que una persona con discapacidad puede ser autónoma perfectamente. Aunque muchas veces necesitamos ayuda, te das cuenta de que todos necesitamos ayuda alguna vez. Aprendes a valorar más las cosas y me fijo más en cómo la gente en general trata, se dirige o actúa con una persona que tiene una discapacidad visible. Quizá la palabra sea “sensibilidad”.
¿Has encontrado muchas barreras en el camino?
No sé si llamarlo barreras, pero lo que sí he tenido que soportar han sido comentarios sobre los golpes de tos en público o que se metan conmigo porque antes del trasplante no podía seguir el paso caminando. En alguna ocasión me decían: “a ver si haces algo de deporte, que no aguantas nada”.
«Con mi testimonio espero ayudar y sensibilizar a muchas personas sobre la discapacidad»
Has plasmado parte de tu historia en el libro ‘El trasplante, mi segunda oportunidad’, cuéntanos el proceso de escribir este libro. ¿Qué ha significado para ti?
Significa un gran orgullo. Nunca pensé en escribir un libro, pero cuando estaba en el hospital, recién trasplantado, empecé a tomar apuntes. Lo tenía y poco a poco lo iba ordenando, iban pasado los años y no me decidía, hasta que llegó la pandemia. Por mi patología era el único de la radio que teletrabajaba y entonces decidí tomármelo en serio y ver los pasos a seguir. Con la ayuda de mucha gente y la portada de una buena amiga, tiramos para adelante un proyecto familiar. Es una autoedición y nos arriesgamos con la inversión, sabiendo que iba a salir bien.
Conseguimos hacer una importante donación a la Asociación Valenciana de Fibrosis Quística, que tanto nos ayudó en su día. Estoy orgulloso de que muchas personas que se van a enfrentar a un trasplante o tienen alguna patología, me escriban por redes sociales y les ayude a tener menos miedo al trasplante. Mi doctora, Amparo Solé, tiene alguno para dejarlo a los pacientes que necesitan ese punto de esperanza para decidirse hacerse el trasplante y salvar sus vidas. Tengo que decir que no soy escritor, simplemente cuento mi historia de la forma más natural que he sabido hacerlo.
«Para mí es un orgullo formar parte del equipo de embajadores de la Fundación Adecco»
Por último, ¿qué esperas del proyecto de embajadores de la Fundación Adecco? ¿Qué crees que puedes aportar con tu testimonio?
Espero ayudar, sensibilizar y llegar a personas que estoy seguro de que de alguna forma les pueda ayudar. Para mí es muy gratificante y un orgullo poder formar parte de este proyecto del cual creo firmemente. Todo lo que podamos hacer es poco. Falta más consciencia, empatía y gratitud. La clave para que todo esto cambie es la actitud, con ella se llega donde uno quiere ser y estar, sin ella eres uno más. Yo he decidido exprimirla al máximo, no cabe en mi cabeza hacer cosas si no tienes actitud. Es fundamental. Por eso estoy seguro de que quienes escuchen mi testimonio valoren la vida, lo que tienen, sabiendo que lo importante no es lo que te pasa, si no cómo afrontas lo que te pasa.
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