Empleo ordinario y empleo protegido. Son 2 modalidades laborales a las que pueden optar las personas con discapacidad. Pero, ¿qué diferencias hay entre ambas?
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Diferencias entre empleo ordinario y empleo protegido

Diferencias entre empleo ordinario y empleo protegido

Empleo ordinario y empleo protegido.  Son 2 modalidades laborales a las que pueden optar las personas con discapacidad. Pero, ¿qué diferencias hay entre ambas?

Empecemos por el principio. Cuando una persona con discapacidad decide incorporarse al mercado laboral, se le plantean varias alternativas, en función de su grado de afectación, formación, experiencia y empleabilidad:

  • Centros ocupacionales.  No son una modalidad de empleo propiamente dicha, sino una actividad asistencial. Su objetivo es promover el desarrollo de  competencias y habilidades, enseñando a las personas con discapacidad actividades que favorecen su posterior acceso a un puesto de trabajo (encuadernación, carpintería, costura, cerámica, etc). Sólo representan un recurso permanente cuando el grado de afectación es tal, que la persona con discapacidad no puede acceder a otro tipo de empleo.

El siguiente paso es el empleo protegido, una modalidad laboral diseñada para aquellas personas con discapacidad que pueden ejercer una actividad profesional, pero no en el mercado ordinario, por presentar éste obstáculos aún difíciles de sortear. Actualmente, el empleo protegido cuenta con 2 posibilidades:

  • CENTROS ESPECIALES DE EMPLEO (CEE). Regulados por el Real Decreto 2273/1985, son empresas, públicas o privadas, cuya plantilla está compuesta, al menos, por un 70% de personas con discapacidad. Estos centros ofrecen a sus trabajadores un empleo remunerado y productivo: están concebidos para ayudar a las personas con discapacidad a superar barreras y su objetivo último es servir de trampolín para la integración de las personas con discapacidad en la empresa ordinaria.
  • ENCLAVES LABORALES. Regulados por el Real Decreto 290/2004 esta modalidad consiste en el traslado temporal de trabajadores con discapacidad procedentes de CEE a las instalaciones de una empresa del mercado “ordinario”, a la que suele llamarse empresa colaboradora. Para ello, se firma un contrato entre dicha empresa y el CEE para la realización de obras o servicios desempeñados por los trabajadores con discapacidad.

El último paso es el empleo ordinario, es decir, aquella modalidad laboral en la que la persona con discapacidad desempeña un puesto de trabajo en una empresa convencional.  Se trata del fin último porque es el único entorno en el que la integración de la persona con discapacidad se produce de forma plena: convive y se equipara con compañeros sin ningún tipo de discapacidad,  normalizándose su presencia en la compañía.

En cuanto a el empleo ordinario, es necesario realizar 2 apreciaciones:

  • La Ley General de derechos de las personas con Discapacidad y su Inclusión Social exige a las empresas de más de 50 trabajadores, la incorporación de un porcentaje de personas con discapacidad no inferior al 2%. Este sistema de cuotas garantiza que estas personas no queden excluidas en su totalidad del mercado laboral.
  • El empleo con apoyo es una modalidad, dentro del empleo ordinario, en la que un preparador laboral experto acompaña a la persona con discapacidad , orientándola y ofreciéndola apoyos clave en su desempeño.

Todas las modalidades laborales realizan una incuestionable misión social, muy necesaria para que cada persona con discapacidad cuente con oportunidades reales de aprendizaje, desarrollo y realización personal.  Sin embargo, todas han de ir encaminadas, siempre que sea posible, al empleo ordinario, el máximo exponente de la plena inclusión.

Para favorecer esta modalidad, cabe destacar medidas como las reducciones y bonificaciones en las cuotas de cotización, tanto para trabajadores asalariados como por cuenta propia, o la modalidad de contratación específica para personas con discapacidad, en el caso del empleo por cuenta ajena.

Irene Gil
irenegilromero@gmail.com

Periodista. 9 años dedicada a la Comunicación corporativa, profundizando en la situación social y laboral de las personas que lo tienen más difícil.

4 Comments
  • 2017: Máximo histórico en contratación de personas con discapacidad. ¿Superamos el récord? - Azimut
    Posted at 10:39h, 26 enero

    […] 29% de estos contratos han sido en el mercado ordinario, es decir, un total de 32.391, dato que marca un crecimiento del 7,4% con respecto al año […]

  • Donación como Medida Alternativa a la LGD (Ley Gral Discapacidad)
    Posted at 03:02h, 10 mayo

    […] INCLUSIÓN EN EL MERCADO ORDINARIO (Ver diferencias entre empleo ordinario y empleo protegido). La donación como Medida Alternativa permite promover el empleo de las personas con discapacidad […]

  • Empleo para personas con discapacidad. ¿Buscas ofertas?
    Posted at 13:38h, 15 junio

    […] Nuestro objetivo es que cada persona con discapacidad pueda realizarse profesionalmente, explorando y exprimiendo al máximo su potencial y abordando, siempre que sea posible, su contratación en el mercado ordinario de trabajo. […]

  • Contratar personas con discapacidad en empresas ordinarias. 7 razones
    Posted at 13:11h, 08 noviembre

    […] Contratar personas con discapacidad no es una acción de filantropía o RSC, sino una ventaja competitiva. En eso parecemos estar todos de acuerdo, al menos en el discurso corporativo. Pero, realmente ¿encuentran las personas con discapacidad empleo en las empresas ordinarias, es decir, en los entornos convencionales de trabajo, tal como todos los conocemos? La realidad es que, a día de hoy, el grueso de las contrataciones sigue produciéndose en el ámbito protegido, en Centros Especiales de Empleo, entornos integrados por un 70% de personas con discapacidad.  Ver diferencias entre empleo ordinario y empleo protegido. […]