El atleta Álex Roca (Barcelona, 1991) fue la primera persona en el mundo con una discapacidad del 76% ―tiene parálisis cerebral― en completar una maratón. Colaborador habitual de la Fundación Adecco, el año pasado debutó como embajador de la Carrera de las Capacidades, que logró recaudar 100.000 euros para tres entidades afectadas por la DANA. Ahora Álex pasa a formar parte del equipo de embajadores de la Fundación.
¿Qué significa para ti formar parte del equipo de embajadores de la Fundación Adecco?
Es un orgullo muy grande. Lo vivo con muchísima ilusión, pero también con mucha responsabilidad, porque sé que detrás de este papel hay una oportunidad real de dar visibilidad a muchas personas con discapacidad y de seguir abriendo caminos.
Me hace especial ilusión poder colaborar con una fundación que trabaja por la inclusión laboral y por una sociedad más justa. Sentir que mi historia puede servir para generar conciencia, reflexión y oportunidades reales para otras personas es algo que valoro muchísimo.
¿Qué es lo que más te motiva de esta nueva oportunidad?
Lo que más me motiva es poder ayudar a cambiar la mirada de muchas personas y muchas empresas hacia la discapacidad. A veces, la sociedad sigue poniendo el foco en las limitaciones, cuando en realidad hay muchísimo talento, muchísima capacidad y muchísimo valor en las personas con discapacidad. Poder aportar mi experiencia y mi manera de entender la vida para seguir construyendo una mirada más inclusiva es, sin duda, lo que más me ilusiona.
También me motiva mucho poder entrar en empresas, compartir mi historia y conectar con las personas desde la verdad y lo vivido, y con un mensaje muy claro: todos merecemos oportunidades reales.
¿En qué punto crees que se encuentra la inclusión laboral de las personas con discapacidad?
Creo que se ha avanzado, y eso es importante reconocerlo, pero todavía queda mucho por hacer. A día de hoy siguen existiendo muchas barreras, muchas veces invisibles, que dificultan que la inclusión laboral de las personas con discapacidad sea una realidad plena.
No hablo solo de barreras físicas, sino también de prejuicios, miedos, desconocimiento o falta de confianza. Muchas veces no faltan capacidades, faltan oportunidades.
«Los límites muchas veces no están en nosotros, sino en la mirada que se pone sobre nosotros»
Álex, ¿cómo crees que puedes contribuir a mejorar la visión de inclusión en las empresas?
En mi caso, creo que puedo contribuir desde mi historia, mi experiencia y mi forma de comunicar. Una de mis funciones como embajador de la Fundación Adecco es impartir ponencias en empresas y compartir mi historia de vida como un ejemplo real. Poder conectar esa experiencia con la vida, con el deporte y con los valores de la empresa me parece muy valioso, porque ayuda a entender que la inclusión no es solo un compromiso social, sino también una manera de enriquecer equipos, culturas y formas de mirar el talento.
Mi objetivo es que, después de escucharme, las personas no vean la discapacidad como una barrera, sino como una realidad que también puede convivir con la capacidad, el compromiso, el esfuerzo y el talento.
A nivel de la sociedad en general, ¿qué crees que queda por hacer por la inclusión de las personas con discapacidad?
Queda seguir avanzando en normalización, respeto y oportunidades reales. La discapacidad todavía sigue estando demasiado condicionada por etiquetas, por estereotipos o por una mirada paternalista. Y creo que eso es algo que, como sociedad, tenemos que seguir transformando. Las personas con discapacidad no necesitamos lástima, necesitamos igualdad de oportunidades, visibilidad, confianza y espacios donde podamos demostrar quiénes somos.
También queda mucho trabajo en educación, sensibilización y referentes. Cuantas más historias reales se conozcan, más fácil será romper prejuicios y entender que la inclusión no beneficia solo a una parte, sino que mejora a toda la sociedad.
Creo mucho en la importancia de visibilizar, compartir historias y generar espacios de conversación en los que podamos seguir aprendiendo todos. La inclusión real llega cuando dejamos de ver a la persona solo por su discapacidad y empezamos a verla por todo lo que es capaz de aportar.
«No se trata solo de inspirar, sino de generar cambios reales»
A nivel deportivo, con todo lo que has conseguido ya, ¿qué metas te ilusionan? ¿Qué retos tienes por delante a corto plazo?
Sigo teniendo muchísima ilusión por seguir creciendo, aprendiendo y demostrando que los límites muchas veces están más en la mirada que se pone sobre nosotros que en nuestras capacidades reales.
Cada reto que afronto tiene un valor especial para mí, porque no se trata solo de llegar a una meta deportiva, sino de dar visibilidad a un mensaje mucho más grande: que las personas con discapacidad también podemos soñar en grande, esforzarnos, caernos, levantarnos y conseguir cosas que en ocasiones parecen imposibles.
A corto plazo tengo nuevos retos deportivos muy ilusionantes, pero siempre intento que cada uno de ellos tenga también un propósito social, que sirva para inspirar, abrir puertas y seguir hablando de inclusión, de diversidad y de discapacidad con naturalidad y verdad.
Siempre hablas de los límites, ¿qué significan para ti y qué papel juegan en la inclusión de las personas con discapacidad?
Para mí, los límites muchas veces no están en nosotros, sino en la mirada que se pone sobre nosotros. Y eso es algo que he vivido desde pequeño.
Durante muchos años, otras personas decidían hasta dónde podía llegar. Y creo que esto sigue pasando hoy con muchas personas con discapacidad. No por falta de capacidad, sino por falta de oportunidades, de confianza y de espacios donde demostrar lo que valemos. Por eso, cuando hablo de límites, hablo también de responsabilidad. De la responsabilidad que tenemos como sociedad y como empresas de revisar nuestras creencias y abrir oportunidades reales.
En inclusión, esto es clave. Porque cuando cambia la mirada, cambia todo. Dejamos de ver barreras y empezamos a ver personas, talento y posibilidades. No se trata solo de inspirar, sino de generar cambios reales.
«La inclusión no es algo opcional, es una responsabilidad de todos»
¿Qué mensaje enviarías al mundo?
Me gustaría decir que la inclusión no es algo opcional ni algo que hacer “cuando se pueda”, es una responsabilidad de todos. Las personas con discapacidad no necesitamos que nos miren con lástima, sino con respeto, confianza y con la misma exigencia y oportunidades que a cualquier otra persona. Hay muchísimo talento esperando una oportunidad. Y muchas veces, lo único que hace falta es cambiar la mirada.
Yo animo a las empresas, a las instituciones y a la sociedad en general a apostar de verdad por la inclusión. No solo desde el discurso, sino desde la acción. Cuando damos oportunidades reales, no solo cambia la vida de una persona, mejora todo el entorno. Y ojalá llegue un día en el que no tengamos que hablar de inclusión como algo especial, porque será simplemente lo lógico y habitual, lo «normalizado».