Caterina Moretti, La Cate: «La inclusión solo es posible si nos abrimos al diálogo respetuoso»

Comparte

A mis 30 años soy pluriempleada. Trabajo en SIMORRA, una empresa familiar de alta costura, soy tiktoker e instagramer y colaboro con la Fundación Adecco como embajadora dando charlas en empresas para concienciar sobre la inclusión laboral de las personas con discapacidad y siendo imagen de algunas de sus campañas. Bueno, y en más de una ocasión actúo en campañas de la Fundación, como en la del Día Mundial del síndrome de Down.

Sé que tengo mucha suerte y que mi realidad no es la de otras muchas personas con síndrome de Down o discapacidad de intelectual. Aunque ni siquiera hay muchos datos al respecto, se estima que únicamente un 7% de las personas con síndrome de Down tenemos trabajo. ¿Por qué cuesta tanto la inclusión? Después de cuestionarme a mí misma muchas veces esta pregunta, se lo he terminado preguntando a la Inteligencia Artificial. “Es importante escuchar todas las voces y trabajar sin la influencia de los prejuicios”, fue la respuesta. Y lo cierto es que no puedo estar más de acuerdo, pero me surgen más preguntas. Por ejemplo, si todos sabemos la teoría sobre la inclusión social y laboral y todas las ventajas que reporta: equipos diversos y más competitivos, promoción del talento, empatía, flexibilidad, pensar diferente… ¿por qué sigue sin ser una realidad para muchas personas?

También soy consciente de que en algunos casos, el potencial y talento de las personas con discapacidad intelectual no llegan a desarrollarse plenamente. Ya sea por actitudes de sobreprotección en su entorno familiar o en el laboral, donde les asignan tareas que no siempre permiten mostrar todo lo que pueden aportar.

«Me gustaría que se tuviera más en cuenta a las personas con síndrome de Down»

Para cambiar esta situación no voy a buscar ayuda en la IA. Me atrevo a dar una respuesta: la inclusión solo es posible si nos abrimos al diálogo respetuoso, que invita a ver la diferencia como un valor. Así me lo han demostrado grandes profesionales y equipos con los que me he ido encontrando en mi camino; he tenido la oportunidad de mostrarme tal y como soy, dejando atrás muchas barreras. Por eso, espero y deseo que esta realidad sea también posible para otras personas con discapacidad intelectual, que deje de ser una excepción y que encuentren espacios seguros donde desarrollarse profesionalmente para dar un paso más hacia una vida normalizada.

Me gustaría que se nos tuviera más en cuenta. Que la inclusión pase de la teoría a la práctica. Que nuestro entorno sea consciente de que merecemos una oportunidad, porque la vamos a aprovechar.

Ya que el mundo no para de cambiar, como vemos cada día con la Inteligencia Artificial y todas las posibilidades que nos brinda, creo que la inclusión también debe hacerlo. Ojalá no tener que preguntárnoslo nunca más. Ni a nosotras mismas, ni a la IA. Que las dudas y los cuestionamientos abran paso a derribar mitos, a trabajar unidos aprovechando nuestras diferencias, desde el diálogo, la comprensión y el entendimiento.

Comparte

Puede interesarte