Abel Antón: «Creo firmemente en el valor del deporte como herramienta de inclusión, desarrollo personal y bienestar»

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Abel Antón (Soria, 1962) ha visitado la sede de la Fundación Adecco en Madrid, donde ha sido reconocido por su compromiso con la inclusión social de las personas en situación de vulnerabilidad.

Este reconocimiento se enmarca en la Carrera de las Capacidades 2026, un evento anual desarrollado por la Fundación Adecco con el apoyo de CISCO, DIGI y otras empresas comprometidas, que cada año pone en valor a aquellas personas que, a través de su trayectoria y su implicación social, contribuyen a construir una sociedad más inclusiva.

Abel Antón es una de las grandes figuras del atletismo español y una referencia internacional en la prueba de maratón. A lo largo de su carrera logró, entre otros hitos, dos títulos de campeón del mundo en maratón (Atenas 1997 y Sevilla 1999), además de un destacado palmarés en el atletismo de fondo que le ha situado como uno de los deportistas más emblemáticos del deporte español.

Tras su retirada de la alta competición, Antón ha continuado muy vinculado al mundo del atletismo, participando activamente en la promoción de carreras populares y en diferentes iniciativas deportivas y solidarias. Durante su visita a la Fundación Adecco, el atleta soriano ha compartido algunas reflexiones sobre su trayectoria, el proceso de retirada del deporte de élite y el papel del deporte como motor de inclusión social.

Tu nombre está ligado a la historia del atletismo español. Fuiste doble Campeón del mundo de maratón, entre otros logros. Mirando atrás, ¿qué significan hoy para ti esos títulos?

Sin duda marcaron un antes y un después en mi vida. Detrás de esos títulos hay toda una trayectoria de sacrificio, de años de entrenamiento, de ilusión y de una enorme determinación por hacer bien las cosas. Representan el resultado de un camino largo y exigente.

Con el paso del tiempo, aquellos logros forman parte de mi pasado deportivo, pero cuando miro al presente lo que siento, sobre todo, es una gran satisfacción. Años después de haberme retirado de la alta competición, sigo vinculado al deporte y continúo recibiendo el cariño de la gente, que aún me reconoce por la calle. Ese reconocimiento, después de tantos años, es algo muy especial y gratificante para mí.

Más allá de las medallas, ¿qué crees que te ha dado el deporte a nivel personal?

El deporte, en realidad, me lo ha dado prácticamente todo. Desde niño tenía ilusión y sentía que tenía cualidades para correr, para dedicarme a este deporte que siempre me ha apasionado. Cuando miras atrás, te das cuenta de que todo el esfuerzo, el sacrificio y los años de trabajo han merecido la pena.

El atletismo no solo me ha dado resultados deportivos, sino que también me ha dado algo muy valioso: el respeto y el cariño de la gente. Que te valoren y te recuerden muchas veces allá donde vas es, sin duda, una de las mayores satisfacciones que me ha dejado este deporte.

La retirada es un momento delicado para cualquier deportista. ¿Cómo viviste ese proceso? ¿Qué fue lo más difícil de dejar atrás cuando colgaste las zapatillas?

La retirada es un proceso duro y complejo para cualquier deportista. En mi caso, estuve cerca de veinte años compitiendo al máximo nivel y, de repente, todo se detiene. Durante toda mi carrera siempre tenía un objetivo en el horizonte: preparar un Campeonato del Mundo, unos Juegos Olímpicos o un Campeonato de Europa. Vivía con metas muy claras y con una rutina muy marcada, y de pronto te encuentras sin ese rumbo.

Ese vacío es quizá lo más difícil. Te preguntas qué hacer a partir de ese momento y cómo reconstruir tu vida fuera de la alta competición. Durante un tiempo -aproximadamente un año y medio o dos años- atraviesas una etapa de incertidumbre en la que no sabes muy bien hacia dónde dirigirte.

Con el tiempo, sin embargo, entiendes que debes adaptarte a una nueva etapa y enfocarte en la realidad de la vida profesional. Afortunadamente, en mi caso he podido seguir vinculado a lo que más me apasiona: el deporte. Hoy colaboro en la organización y promoción de distintas carreras, soy embajador de varios eventos deportivos -entre ellos la Carrera de las Capacidades de la Fundación Adecco- y participo en iniciativas que, además, permiten ayudar a muchas personas. Poder continuar ligado al deporte desde otra perspectiva ha sido, sin duda, una gran fortuna.

Abel Antón durante su entrevista en la Fundación Adecco
Abel Antón durante su entrevista en la Fundación Adecco

¿Qué consejos darías a los deportistas que se enfrentan hoy a ese momento de transición?

El principal consejo es entender que, como en cualquier etapa de la vida, es un momento difícil, pero también una oportunidad para reinventarse. Es fundamental tener la capacidad de reponerse y mantenerse activo. No hacer nada nunca es la solución; al contrario, es importante buscar nuevas actividades, reflexionar sobre qué te gusta realmente y en qué ámbitos puedes aportar valor.

También es clave mantener una actitud positiva y afrontar esta etapa con la misma mentalidad con la que se compite en el deporte de alto nivel. Los deportistas están acostumbrados al esfuerzo, a la disciplina y a superar obstáculos, y esas cualidades son muy valiosas también fuera de la competición.

En definitiva, se trata de aplicar esa mentalidad de campeón que se tiene durante la carrera deportiva a la nueva etapa de la vida: seguir luchando, adaptarse a los cambios y buscar nuevos objetivos cuando se cuelgan las zapatillas.

Tras una carrera tan intensa, ¿cómo es tu día a día ahora? ¿En qué proyectos estás involucrado actualmente?

Hace ya 23 años que me retiré de la alta competición, pero sigo muy vinculado al mundo del deporte. A nivel empresarial, tengo dos tiendas de deporte en Soria
Deportes Antón y Cacho, junto a Fermín Cacho-. Las abrimos hace ya 35 años y, afortunadamente, siguen funcionando bien.

Además, gran parte de mi actividad actual está relacionada con el atletismo. Colaboro como embajador en numerosas carreras populares en España, entre ellas el Maratón de Madrid, el de Sevilla o el de Málaga. También participo como embajador en iniciativas solidarias y deportivas como las carreras Ponle Freno, impulsadas por Antena 3.

Es una faceta de mi vida profesional que disfruto mucho, porque me permite seguir conectado con el atletismo y con la gente, además de contribuir a fomentar el deporte y los valores que lo acompañan.

¿Hay algún reto personal o profesional que aún tengas pendiente?

A estas alturas ya soy bastante sencillo. Desde el punto de vista deportivo, considero que mi gran reto ya está cumplido. Quizá me faltó el título de campeón olímpico, algo que todo deportista sueña, pero es una meta que ya forma parte del pasado. En cualquier caso, me siento plenamente satisfecho y agradecido por todo lo que he logrado a lo largo de mi carrera.

Hoy mis retos están más ligados a la vida cotidiana y a la familia. Tengo hijos, una hija ya casada, y me haría ilusión poder disfrutar algún día de nietos. Son metas más personales, propias de una etapa distinta de la vida.

Y, por encima de todo, hay un objetivo fundamental que compartimos todos: mantener la salud. Al final, tener salud es lo más importante para poder disfrutar de todo lo demás.

Vas a participar en la Carrera de las Capacidades de la Fundación Adecco el próximo 31 de mayo. ¿Qué fue lo que más te atrajo de este proyecto?

Me siento muy identificado con la labor social de la Fundación Adecco y con su compromiso de apoyar, a través del empleo, a las personas que lo tienen más difícil. El deporte -y especialmente las carreras populares- tiene un gran potencial para contribuir a este objetivo. No solo promueve hábitos de vida saludables, sino que también transmite valores como el esfuerzo, la superación y el compañerismo. Y, sobre todo, tiene la capacidad de unir a las personas, independientemente de sus circunstancias.

Por eso me resulta especialmente motivador formar parte de un proyecto como la Carrera de las Capacidades, que utiliza el deporte como herramienta para visibilizar el talento y promover una sociedad más inclusiva.

La Fundación Adecco te ha reconocido por tu compromiso social en el marco de la Carrera de las Capacidades 2026 y, junto a este reconocimiento, has recibido un cheque que donarás a la asociación Ande Soria. ¿Por qué has elegido esta entidad en particular? ¿Qué te une a su causa?

He elegido Ande Soria porque es una asociación que realiza una labor muy importante con niños y jóvenes con discapacidad intelectual. Además de su trabajo en el ámbito social, desarrollan una destacada actividad deportiva, ofreciendo a los chicos y chicas la oportunidad de participar en diferentes disciplinas y actividades físicas.

Creo firmemente en el valor del deporte como herramienta de inclusión, de desarrollo personal y de bienestar. En este sentido, Ande Soria está haciendo un trabajo muy positivo, utilizando el deporte para fomentar el crecimiento personal de estos jóvenes.

Estoy convencido de que proyectos como este merecen apoyo y visibilidad para que puedan seguir creciendo y ayudando a más personas.

Abel Antón entrega el cheque de 3.000 euros a Ande Soria
Abel Antón entregando el cheque de 3.000 euros a Ande Soria

¿Crees importante que figuras del deporte se impliquen en iniciativas de inclusión social?

Sin duda alguna. Nuestra implicación puede ayudar a que más personas se sumen a este tipo de causas. Los deportistas tenemos una capacidad de influencia que puede servir para dar visibilidad a iniciativas sociales, impulsar carreras solidarias, participar en ellas y animar a la gente a formar parte de estos proyectos.

Además, el contacto directo con los corredores populares y con las personas que participan en estas iniciativas crea un ambiente muy positivo y motivador. Creo que, desde nuestra experiencia, también podemos transmitir valores como el esfuerzo, la superación y la solidaridad, y servir de inspiración, especialmente para quienes lo tienen más difícil.

En ese sentido, considero que es una parte muy importante de nuestra actividad hoy en día: utilizar el deporte como una herramienta para motivar, unir a las personas y ayudar, entre todos, a que estas iniciativas lleguen cada vez a más gente. Al final, es algo en lo que todos podemos y debemos participar.

El deporte tiene valores muy potentes. ¿Cuáles crees que son los más extrapolables a la inclusión social?

El deporte transmite muchos valores fundamentales, especialmente para los jóvenes, pero también para la sociedad en general. En primer lugar, el deporte es salud, y esa debería ser siempre una de las principales razones para practicarlo. Pero además está muy ligado al esfuerzo y a la constancia: te enseña que, si quieres conseguir algo, tienes que trabajar para lograrlo.

Otro valor muy importante es la convivencia. A través del deporte se establecen relaciones, se hacen amigos, se comparte tiempo con otras personas y se aprende a trabajar en equipo. También permite desconectar de las preocupaciones diarias y, en el caso de los más jóvenes, alejarse un poco de las redes sociales. Al final, el deporte también es juego, diversión y una forma sana de disfrutar del tiempo libre.

Por eso creo que es fundamental inculcar estos valores desde edades tempranas. Personalmente, nunca he entendido que algunas familias castiguen a sus hijos quitándoles el deporte si no sacan buenas notas. En mi opinión, es un error, porque el deporte es una base muy importante para la formación personal y para ayudar a los jóvenes a ser mejores personas en el futuro.

¿Qué le dirías a una persona con discapacidad que quiere abrirse camino en el mundo deportivo?

Le diría, ante todo, que mantenga la ilusión. La ilusión es un motor poderosísimo para cualquier persona, y especialmente importante cuando se afrontan retos más complejos. Es cierto que para una persona con discapacidad el camino puede ser más exigente, pero con determinación, una mentalidad positiva y objetivos claros de superación, es posible avanzar y encontrar en el deporte una auténtica forma de vida.

Además, el deporte ofrece muchas oportunidades para desarrollarse, superarse y disfrutar. Basta ver el ejemplo de tantos deportistas con discapacidad que compiten al más alto nivel, como en los Juegos Paralímpicos, o que practican deporte adaptado en su día a día. Son personas que demuestran una enorme capacidad de esfuerzo, una gran vitalidad y unos valores extraordinarios.

Ver esa actitud, esas ganas y ese espíritu de superación es realmente inspirador. El deporte, en ese sentido, no solo permite competir o mejorar físicamente, sino también ganar confianza, compartir experiencias y demostrar que los límites muchas veces están más en la mente que en las circunstancias.

Ver información e inscripciones Carrera de las Capacidades 2026 (31 de mayo en Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia y Málaga).

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