El mercado laboral está cambiando a gran velocidad. La digitalización, la automatización y, concretamente, la Inteligencia Artificial (IA) están transformando las tareas cotidianas y el funcionamiento de las empresas. Estos cambios prometen aumentar la productividad y generar nuevas oportunidades, pero también plantean una pregunta clave: ¿cómo afectará esta transformación a las personas que lo tienen más difícil en el mercado de trabajo?
En los últimos años, el debate público ha oscilado entre dos extremos. Por un lado, quienes anticipan una ola masiva de destrucción de puestos de trabajo causada por la automatización. Por otro, quienes consideran que la IA simplemente actuará como una herramienta que mejorará la productividad, sin alterar de forma significativa el empleo. La realidad, como suele ocurrir con las transformaciones tecnológicas, probablemente se sitúe en un punto intermedio.
Las reflexiones que se presentan en este artículo se basan en el informe reciente Labor market impacts of AI: A new measure and early evidence, desarrollado por Anthropic, que analiza cómo la IA está empezando a impactar en el mercado laboral. El estudio propone una nueva forma de medir la exposición real de las profesiones a la IA, combinando su potencial técnico con el uso real que ya se observa en el trabajo cotidiano.
A partir de este análisis, el informe llega a una conclusión importante: hasta ahora no existe evidencia de un aumento generalizado del desempleo provocado por la IA, pero sí comienzan a aparecer señales de transformación en determinados perfiles y etapas de la vida laboral. En particular, algunos de los cambios emergentes afectan a personas que ya suelen tener mayores dificultades en el mercado de trabajo, como jóvenes que buscan su primer empleo, mujeres o profesionales sénior en desempleo de larga duración.
La IA afecta más a trabajos cualificados de lo que se pensaba
Uno de los resultados más significativos del informe es que, al contrario de lo que pudiera parecer, la Inteligencia Artificial no afecta principalmente a trabajos manuales o poco cualificados, sino a muchos empleos cognitivos y cualificados que se desarrollan en oficinas.
Las profesiones con mayor exposición a la IA -como programación, análisis de datos, etc.- están ocupadas con mayor frecuencia por profesionales con más cualificación, mejor remunerados y con cierta seniority. De hecho, los profesionales en estas ocupaciones ganan en promedio un 47% más que los de empleos con baja exposición a la IA. Además, el 17,4% tiene estudios de posgrado, frente al 4,5% en los empleos menos expuestos.
En este contexto, el valor diferencial de cada profesional será cada vez más importante. A medida que la IA automatiza determinadas tareas, lo que marcará la diferencia no será solo el conocimiento técnico, sino la capacidad de aportar criterio, experiencia, conocimiento del contexto y capacidad de decisión. Por ello, los profesionales con mayor trayectoria suelen tener más facilidad para utilizar estas herramientas como apoyo en su trabajo, logrando un importante valor añadido, mientras que quienes cuentan con menos experiencia pueden tener más dificultades para diferenciar su aportación frente a los sistemas de IA.
Profesiones más expuestas a la IA
El estudio identifica las siguientes ocupaciones como las diez más expuestas, en función del porcentaje de tareas que ya pueden ser automatizadas o asistidas por IA:
- Programadores informáticos – alrededor del 74,5% de las tareas pueden verse afectadas.
Agentes de atención al cliente – cerca del 70% de sus tareas pueden automatizarse o asistirse con IA.
Personal de introducción de datos (data entry) – aproximadamente 67% de las tareas.
Especialistas en registros médicos – cerca del 66,7% - Analistas de investigación de mercados y marketing – alrededor del 64,8%.
- Representantes de ventas mayoristas o industriales – aproximadamente 62,8%.
- Analistas financieros y de inversión – alrededor del 57%.
- Analistas y testers de calidad de software – cerca del 51,9%.
- Analistas de seguridad informática – alrededor del 48,6%.
- Especialistas de soporte informático – cerca del 46,8% .
Estas ocupaciones tienen algo en común: gran parte de su trabajo consiste en procesar información, redactar, analizar datos, programar o responder consultas, tareas en las que los sistemas de IA generativa son especialmente eficaces. Esto no significa necesariamente que estos empleos vayan a desaparecer, pero sí que podrían experimentar transformaciones importantes en su contenido y organización. En algunos casos, la IA puede eliminar tareas repetitivas y permitir que los profesionales se centren en funciones más complejas. En cambio, muchos trabajos manuales o físicos -como los de hostelería, reparación técnica o mantenimiento- siguen siendo más difíciles de automatizar.
Profesiones menos expuestas a la IA
En el extremo opuesto, el informe señala que aproximadamente un 30% de los profesionales está en ocupaciones donde prácticamente no se observa uso de IA, porque implican tareas físicas o presenciales. Ejemplos:
- Cocineros
- Mecánicos de motocicletas
- Socorristas
- Camareros
- Auxiliares de cocina
- Personal de vestuarios
La IA aún está lejos de su potencial en el trabajo
Otra conclusión clave del informe es que la adopción real de la IA sigue siendo mucho menor que su potencial teórico.
Por ejemplo, en ocupaciones relacionadas con informática y matemáticas, la Inteligencia Artificial podría intervenir en hasta en el 94% de las tareas, pero el uso real observado actualmente solo alcanza alrededor del 33%. Esto indica que todavía existe una gran brecha entre lo que la tecnología podría hacer y lo que realmente está ocurriendo en las empresas.
Esta diferencia se explica por varios factores. Muchas organizaciones todavía están experimentando con estas herramientas, adaptando sus procesos de trabajo o integrándolas en sus sistemas tecnológicos. Además, en muchos casos el uso de la IA requiere supervisión humana, cambios organizativos, nuevas competencias digitales o ajustes regulatorios, lo que ralentiza su adopción.
Por este motivo, la difusión de la IA es todavía desigual entre sectores y ocupaciones. De hecho, aproximadamente un 30% de los profesionales trabaja en ocupaciones en las que apenas se observa uso de IA, mientras que en otros ámbitos su presencia empieza a crecer rápidamente. Esto sugiere que la transformación del trabajo dependerá no solo de las capacidades de la tecnología, sino también de la velocidad con la que empresas y profesionales logren integrarla en sus actividades cotidianas.
Una posible ralentización del crecimiento del empleo
El informe también compara el nivel de exposición a la IA con las previsiones de crecimiento del empleo en Estados Unidos hasta 2034.
Los resultados sugieren que las profesiones más expuestas podrían experimentar un crecimiento ligeramente menor en los próximos años. En concreto, cada aumento de 10 puntos porcentuales en la exposición a la IA se asocia con una reducción de 0,6 puntos porcentuales en el crecimiento previsto del empleo.
Aunque esta relación es moderada, sugiere que la IA podría influir gradualmente en la evolución de algunas profesiones.
Jóvenes: el riesgo de desaparecer los trabajos de entrada
Uno de los perfiles donde empiezan a observarse señales tempranas de cambio es el de los jóvenes que intentan incorporarse al mercado laboral.
No en vano, en muchas profesiones, los primeros puestos de trabajo consisten en tareas relativamente rutinarias: preparar informes preliminares, recopilar información, realizar análisis básicos o atender consultas sencillas. Estas tareas, que hoy puede desempeñar de forma muy solvente la IA, forman parte del proceso de aprendizaje que permite a los profesionales jóvenes adquirir experiencia y avanzar en su carrera.
El informe encuentra indicios de que la contratación de profesionales entre 22 y 25 años en ocupaciones altamente expuestas a la IA podría estar ralentizándose. De hecho, la probabilidad de que un joven consiga un nuevo empleo en estas profesiones ha caído aproximadamente un 14% en comparación con 2022. Esto no implica necesariamente que el desempleo juvenil esté aumentando, pero sí puede indicar que las oportunidades de entrada en determinadas profesiones podrían estar reduciéndose.
En cambio, los profesionales sénior suelen contar con activos que la IA todavía no puede replicar fácilmente: juicio profesional, experiencia acumulada, conocimiento del contexto, capacidad de toma de decisiones y madurez en la gestión de situaciones complejas. Cuando estas capacidades se combinan con herramientas de Inteligencia Artificial, el resultado puede ser especialmente potente: la IA puede acelerar el análisis o la preparación de información, mientras que el profesional aporta criterio, interpretación y dirección estratégica. Esta complementariedad permite alcanzar niveles de eficiencia y calidad que difícilmente podrían lograrse solo con la tecnología o únicamente con la experiencia humana. En consecuencia, las personas con mayor experiencia tienden a ser menos reemplazables por la IA, porque su valor reside precisamente en habilidades que esta tecnología todavía no puede sustituir.
Mujeres: mayor exposición en algunos sectores
Otro aspecto relevante que destaca el informe es que las mujeres están sobrerrepresentadas en varias de las ocupaciones más expuestas a la IA, especialmente en aquellas relacionadas con la gestión de información y los servicios administrativos.
Este tipo de empleos tienen 16 puntos porcentuales más de probabilidad de estar ocupados por mujeres que las ocupaciones con menor exposición a la IA.
Profesionales sénior en desempleo de larga duración
Si bien el estudio sugiere que los profesionales sénior están menos expuestos a ser reemplazados directamente por la IA, debido a que aportan valores difíciles de replicar por sistemas automatizados -como el juicio profesional, la experiencia acumulada o el conocimiento del contexto-, también es cierto que muchas de las ocupaciones más expuestas a la IA están desempeñadas por trabajadores de mayor edad.
Esto genera una situación compleja. Si un profesional sénior pierde su empleo en estos sectores, puede enfrentarse a importantes desafíos de adaptación tecnológica. A medida que la IA se integra en más actividades laborales, aumenta la importancia de las competencias digitales y de la capacidad de aprender nuevas herramientas y procesos de trabajo.
Al mismo tiempo, los profesionales sénior suelen tener menos acceso a oportunidades de formación continua y, cuando pierden su empleo, pueden encontrar mayores dificultades para reincorporarse al mercado laboral. Esto aumenta el riesgo de que el desempleo se prolongue y termine convirtiéndose en desempleo de larga duración.
Se produce así una cierta dualidad. Por un lado, los profesionales sénior pueden afrontar mayores barreras de adaptación tecnológica. Pero, por otro, su experiencia sigue siendo un activo difícil de sustituir. Muchas tareas que implican interpretación, supervisión, gestión de situaciones complejas o toma de decisiones estratégicas siguen siendo difíciles de automatizar. En este sentido, la IA puede actuar en muchos casos como una herramienta que complementa la experiencia de los profesionales sénior, más que como un sustituto de su trabajo.
Una transformación gradual del mercado laboral
En conjunto, la evidencia disponible sugiere que la IA no está provocando una ruptura inmediata en el empleo, sino una transformación progresiva del contenido del trabajo.
La automatización basada en IA tiende a afectar más a tareas concretas que a profesiones completas. Esto significa que muchos profesionales seguirán siendo necesarios, pero sus funciones y habilidades requeridas pueden cambiar con el tiempo. En muchos ámbitos, las personas desempeñarán cada vez más un papel de supervisión, validación e interpretación de los resultados generados por la IA, además de aportar criterio profesional, conocimiento del contexto y capacidad de toma de decisiones. En este sentido, más que sustituir completamente a los profesionales, la IA tiende a reconfigurar la división del trabajo entre humanos y máquinas.
El desafío: gestionar la transición tecnológica
El impacto final de la IA en el empleo dependerá menos de la tecnología en sí misma que de cómo las sociedades gestionen su adopción. La formación continua, las políticas activas de empleo y las estrategias empresariales serán fundamentales para garantizar que la transición hacia una economía más digital no genere nuevas desigualdades.
Si se gestiona adecuadamente, la IA puede convertirse en una herramienta que amplíe las capacidades humanas y mejore la productividad. Pero si no se acompaña de políticas de adaptación laboral, existe el riesgo de que los perfiles más vulnerables -jóvenes, mujeres o profesionales sénior sin cualificación- afronten mayores dificultades para participar en el mercado de trabajo del futuro.
Entonces, ¿cómo ha afectado la IA al empleo de las personas que lo tienen más difícil?
La evidencia disponible sugiere que la IA todavía no ha provocado un deterioro generalizado del empleo entre las personas que lo tienen más difícil en el mercado laboral, pero sí está empezando a modificar algunos mecanismos. Sus efectos se observan sobre todo en cómo se organizan las tareas dentro de las profesiones y en cómo se accede a ciertos trabajos, especialmente en ocupaciones cognitivas, desempeñadas fundamentalmente en oficinas.
Como ya se ha señalado, los jóvenes sin experiencia se convierten en uno de los eslabones más débiles frente a la expansión de la IA. Muchas de las posiciones de entrada al mercado laboral se basan en tareas relativamente rutinarias -búsqueda de información, elaboración de borradores, clasificación de datos o análisis preliminares- que la IA puede realizar cada vez con mayor eficacia. Al no contar todavía con experiencia profesional, criterio acumulado o conocimiento del contexto, a los jóvenes les resulta más difícil diferenciarse frente a estas herramientas.
La vulnerabilidad puede ser aún mayor cuando a esta falta de experiencia se suman otras circunstancias que ya generan desventajas en el mercado laboral, como la discapacidad, trayectorias educativas interrumpidas o situaciones socioeconómicas de inestabilidad. En estos casos, el riesgo no es solo que determinadas tareas se automaticen, sino que las oportunidades de acceso al empleo se reduzcan, dificultando la entrada en profesiones donde tradicionalmente se adquirían las primeras habilidades y experiencia laboral.
Junto a los jóvenes, las mujeres también tienen más posibilidades de verse afectadas por la automatización, al estar sobrerrepresentadas en varias de las ocupaciones más expuestas a la IA, especialmente en aquellas relacionadas con la gestión de información y los servicios administrativos.
Pese a todo ello, más que una destrucción inmediata de empleo, el impacto actual de la IA parece consistir en una transformación gradual de las oportunidades laborales y de las trayectorias profesionales, cuyo alcance dependerá en gran medida de la capacidad de empresas, instituciones y sistemas educativos para acompañar esta transición.