MIRAR EL AÑO CON PERSPECTIVA

Finaliza la II Convocatoria del Proyecto Dorotea y, con ello, queremos hacer balance de lo conseguido: asignaturas aprobadas, objetivos académicos alcanzados, nuevas oportunidades que se han abierto o pasos importantes hacia una meta profesional. Todo ello sabemos que es importante y merece reconocimiento. Sin embargo, hacer balance de un año significa también mirar más allá de los resultados académicos o profesionales.

A menudo, nos centramos en aquello que es más fácil de medir: las notas, los créditos superados, las asignaturas aprobadas o los cursos acabados. Pero hay otros avances que no aparecen en ningún expediente y que, sin embargo, tienen un impacto decisivo en nuestro desarrollo personal y profesional.

Quizás este año, para ti, ha supuesto aprender a organizar mejor el tiempo, compatibilizar estudios con responsabilidades familiares o laborales, mejorar la confianza en ti mismo/a o atreverte a tomar decisiones que antes parecían difíciles. Tal vez ha sido un año para descubrir intereses nuevos, ampliar tu red de contactos, aprender a decir “no”, reformular tu rol como madre/padre, atreverte a pedir apoyo cuando ha sido necesario o simplemente mantenerte pese a las dificultades. Son logros menos visibles, pero igual o más importantes.

Por eso, este final de curso puede ser una buena oportunidad para hacer una reflexión más amplia. No sólo sobre los objetivos que has cumplido, sino también sobre qué has aprendido en el proceso. Os animamos a que respondáis internamente a las siguientes preguntas, permitiéndoos unos segundos de serenidad, concentración y conexión con lo que siente tu cuerpo cuando respondes a ellas:

– ¿Qué he conseguido este año de lo que me siento satisfecho/a y orgulloso/a?
– ¿Qué retos me han resultado más difíciles?
– ¿Qué habilidades o recursos he desarrollado?
– ¿Qué he hecho diferente este año que me ha permitido sentirme mejor conmigo mismo/a?
– ¿Qué áreas o aspectos puedo mejorar?

Mirar hacia atrás también implica identificar aspectos que todavía queremos mejorar. No como una evaluación negativa o crítica, sino como una forma de seguir avanzando desde la compasión hacia uno/a mismo/a, el entendimiento y la comprensión sin juicios. Detectar áreas de mejora es parte de cualquier proceso de aprendizaje y crecimiento. Ningún recorrido es lineal y pocos objetivos se alcanzan sin obstáculos, cambios de planes o momentos de incertidumbre. Aceptar nuestro propio camino, con sus curvas, baches y desvíos, y sin juzgarlo; es la mejor manera de seguir avanzando con plenitud.

En el Proyecto Dorotea hemos querido acompañaros en algunos de esos procesos. Por eso, más allá de los resultados académicos o laborales concretos, queremos reconocer vuestro esfuerzo realizado, vuestra capacidad de adaptación y vuestro compromiso para seguir afrontando nuevos retos con más herramientas, más experiencia y una visión más amplia de lo que sois capaces de conseguir.